CAPITULO I.

Hace algunos años que vuestro abuelo Andrés ha querido plasmar lo que ha sido de su juventud, sus alegrías y esos sinsabores que la vida nos da y ha querido cobrarse a la vez.

Hoy ya con 81 años de edad me planteo en escribir mis vivencias a mis nietos NOÉL, ÁLVARO. LOURDES, JUAN, MARI CRUS Y FRAN, para que podáis leerlas y conocer algunas de las vivencias de vuestro abuelo.

En efecto todo lo escrito aquí es realidad, son unos recuerdos que poseía dentro de mi corazón guardado los que ya es hora de ponerlos a la vista de vosotros, lo haré como si de un cuento de abuelos se tratara.

Mi juventud ha sido con ha tenido altos y bajos, nací y me crié en Córdoba capital .La casa de mis padres estaba ubicada en el barrio popular de San Lorenzo, era un barrio muy similar a los demás con gente de clase media.

Mis padres fueron personas humildes y de clase trabajadora, los que contrajeron matrimonio de muy jóvenes y de ese fruto nació este hoy vuestro abuelo el día 2 de Julio de 1927 siendo bautizado en la Parroquia de Santiago

La educación cultural primaria la comencé en dos Colegios Públicos, uno llamado Reja de Don Gómez y el siguiente llamado San Andrés, en ellos aprendí la obediencia, querer a los demás y como no la cultura general.

Mi primera comunión la realice en la Iglesia de San Andrés donde pertenecía mi colegio después de haber realizado la catequesis como preparación para recibir a Cristo, no se me olvidará que no asistió nadie de mi familia a la ceremonia, ya que en aquellas fechas no se usaban las celebraciones como hoy día, mi traje de comunión fue una camisita nueva y unos pantalones hechos por mi madre, hice mi comunión como lo manda el Santo Evangelio con ilusión y muchísima devoción de ser cristiano, si sentí en mi cuerpo algo extraño, no eran golosinas ni caramelos, “ fue el Cuerpo de Dios”.

Me relacioné con buenos amigos del barrio en que vivía, amigos sin maldades y realizando juegos infantiles acordes de aquellas fechas y sin molestar a los demás.

Mis juegos infantiles entre otros fueron jugar a las estampitas que en aquella época eran de pinturas realizadas por Julio Romero de Torres ( pintor cordobés muy querido por el pueblo de Córdoba, distinguiéndose por sus grandes obras como “La Chiquita Piconera y Naranjas y Limones), también se jugaba a los güitos “huesos de los albaricoques”, ha la pelota que se hacia de trapos viejos y cuerdas para hacerla redonda, nos entreteníamos también en desafiar a otros barrios cercanos para hacer pedreas en un escampado hasta que alguno de los contendientes salíamos escalabrado, en resumen que nos divertíamos a nuestro modo, supuesto que juguetes por aquellas fechas solo los tenían los niños que sus padres eran gente con más dineros que los nuestros.

Recuerdo los vendedores ambulantes ofreciendo sus mercancías, los burros que transportaban en los serones los melones, sandias y diferentes clases de verduras y frutas, los pastores llevando las cabras para vender la leche así como el afilador tocando la flauta para hacerse ver.

AÑOS DE GUERRA Y HAMBRE.-

Recuerdo la guerra civil como algo horrible entre los distintos bandos existentes, comenzó la contienda una tarde del 18 de Julio de 1936 , mi recuerdo me quedó en la quema de Iglesias y Conventos que solo pudieron alcanzar a las portadas de entrada a los mismos, la Guardia de Asalto se llevaba detenidas a las personas del bando contrario, o bien por mandato de los terratenientes existentes en aquellas fechas o por los distintos Sindicatos que había,(esto lo cuento por mis escuchas de las personas mayores en sus reuniones), resumiendo fue una guerra de odios de unas personas con otras.,recuerdo como mi madre todas las mañanas nos llevaba a unos sótanos situados debajo del colegio de ferroviarios del Campo de la Merced (conocido como Plaza de Colón), donde permanecíamos hasta que finalizaba la tarde para marcharnos a nuestra vivienda, ya que la misión de los aviones era la de bombardear los barrios obreros.