CUANDO TODO ERA TRISTEZA

Pasados seis días de estancia de nuestra hija Marí Cruz en el Hospital de la Cruz Roja empeoró sensiblemente aunque ella no quería darlo a conocer, parecía  como si quisiera ganar su última batalla  de la vida.

Pidió que le llevaran a sus dos hijos de once y trece añitos para verlos, lo que precisamente ese mismo día  sus hijos llegaron a la habitación donde encamada vieron a su mamá, Dios quiso darle una vez más la oportunidad y ese hilo de alegría para ver a sus dos hijos por última vez, conversó con ellos con mucha satisfacción y alegría, hasta les dio su merienda para que se la comieran  junta a ella, permaneciendo muy cariñosa, los besó dándole buenos consejos como si fueran palabras finales  de su vida les dijo: Qué seáis buenos Mari Cruz y tu Fran, que pronto estará vuestra mamá en casa con vosotros

¡Ahora  este abuelo quiere haceros una pregunta a todos vosotros en modo interrogante! ¿Hubo algo de divino?… parece comprenderse  que Dios al ver su estado de gravedad y la fe que tenía quisiera compensarla diciéndole: ¡Marí Cruz, aquí tienes a tus dos hijitos para que te canses de abrazarlos, besarlos y les des todas tus caricias ,hoy será tu última vez que podrás verlos personalmente!.  Este día se le notó muy lúcida o encendida como si careciera  de  enfermedad alguna.

Un día después  la visitaron sus dos sobrinos Noél y Álvaro, estuvo conversando con ellos y recostada en la cama se dejó fotografiar  con su hermana Manoli y este su padre, estuvo  tan  contenta y feliz que parecía como si nada pasara por ella como podemos comprobar en la fotografía aquí expuesta.

Al siguiente día trece de diciembre de 2002 a media tarde empeoró, ya le dolía todo su cuerpo y a veces perdía  el conocimiento, visitándola a petición familiar el Capellán del Hospital quien le administró la extremaunción, pasados unos minutos después  se  agarró a las manos de sus padres María y Andrés y apretándolas con la fuerzas que le quedaban y con voz entrecortada y baja nos dijo: ¡Papá, mamá, no puedo más! Y en un corto espacio de tiempo sus palabras fueron las siguientes: Ya, ya, yaaa…de esta manera  a las 20´10 horas espiró, sus manos se aflojaron de las nuestras para no abrirlas más.

Nos dejó a todos en una situación de estupor, aturdidos y sin palabras como si nos hubieran arrancado una parte vital, nuestras cabezas trabajaron a un ritmo alocadas en un intento de encontrar respuestas a tantos  interrogantes, pero como un disco rayado se

Repiten  escenas, se reviven recuerdos en un intento de querer recuperar a ese otro aunque sea a través de la memoria.
Nuestras lágrimas se transformaron en el mejor modo de sintetizar el desasosiego y el vacío sin esa persona.

Por unos momentos quedamos paralizados todos los presentes en la habitación, viendo como  el Señor se la llevó al Cielo y desde allí pueda ella pedir   a Dios saque adelante a su esposo Paco y a sus dos hijos Marí Cruz y  Fran, y a la vez les de felicidad.

Vuestros abuelos tras la tremenda pérdida que supone la muerte de su hija hizo pública una nota de agradecimiento por medio del
Diario Córdoba en la que : agradecía tanto a la Doctora Rubio, Capellán, Enfermeras, Auxiliares y a todo el personal de servicio, por sus desvelos y atenciones durante el tiempo que Marí Cruz permaneció hospitalizada, concretamente por la actitud y cariño que junto a la profesionalidad mostró todo el personal de la Cruz Roja en Córdoba, dentro de la desgracia que supone la pérdida de una hija de 50 años.-

Por deseo propio fue incinerada para que sus cenizas fueran después arrojadas al mar. Se hizo su voluntad y sus cenizas junto con pétalos de rosas se echaron al Mar Mediterráneo  junto a la Cala del Moral de la provincia de Málaga y desde este lugar su padre, su esposo, tios Rafael  y Dolores rezamos un Padre Nuestro por su alma para que  Dios la tenga en la Gloria pidiendo por todos nosotros y los demás.

Continuará…