Vivencias Escritas de Un abuelo para sus Nietos. Capítulo III
Capitulo III

No desaparece de mi mente estando mi padre trabajando en una reparación de una azotea en una de las casas existentes en el centro de la ciudad en la que había un gran palomar de aves mensajeras, las que sus dueños tenían para su comunicación personal, yo como el mayor de mis hermanos llevaba el almuerzo a mi padre al lugar de su trabajo el que ya de antemano me tenía preparado de tres a cuatro aves dentro de un saco, las que yo trasladaba cuidadosamente y las entregaba a mi querida madre la que preparaba para la cena de aquella noche, así lo hicimos por espacio de varios días que tuvimos que suspender para no entrar en sospechas del dueño por la falta de tantas palomas que no regresaban a su hogar, ¡no sabéis vosotros mis nietos lo riquísimas que estaban las palomitas en nuestros platitos infantiles! y ¡ como cayeron aquellas en nuestras barriguitas ansiosas de que le entrara algo calentito!..
Otro testimonio que no olvidaré es que en los alrededores de la casa de mis padres estaba situada una panadería llamada “J e s ú s” como el nombre de su calle, solían descargar semanalmente carros de leña para la combustión del pan, procurábamos juntarnos unos pocos de chavales amigos de l barrio y con nuestras manos trasladábamos aquella leña hasta un patio o cobertizo y a la terminación de aquel trabajo la recompensa que nos daban eran dos hermosas tortas de aceite que nos salían a gloria , pero luego la gloria se convertía en “i n f i e r n o” cuando mi madre me veía la ropa sucia…
También recuerdo la cantidad de algarrobas que me compraba en una confitería que se llamaba “La Sultana” situada en la calle Almonas
hoy Gutiérrez de los Ríos muy próxima a la Plaza de la Almagra con el dinero de las propinas que me daban en el lugar donde trabajaba como aprendiz , y con ellas me desaparecía el hambre por algún rato y me ponía “como el quico”, que quiere decir con la “ barriga gorda” y la boca ya cansada de tanto y tanto masticar ¿ vosotros mis nietos os diréis tanta hambre tenía el abuelo para comer algarrobas? ¡ la verdad que sí pasaba bastante hambre!, eran tiempos muy difíciles en esa posguerra.

VELADAS DE LOS BARRIOS.-
Hablando sobre las veladas de barrio, en aquella época no eran como las existentes hoy, para mí eran encantadoras y alegres y se pasaban divertidas, en sus alrededores colocaban puestos con frutos secos, turrones, chumbos, piñones y un gran etc. ya que había muchísimas variedades de toda clase de frutas, las veladas más concurridas eran: San Lorenzo, Santa Marina, La Fuenseca, El Potro, La Magdalena y la Fuensanta entre otras, ahora las fiestas de barrio casi no existen, se hacen festejos dirigidos por Asociaciones de Vecinos, son como unos monumentos andantes con vida escandalosa y una especie de botellones musicales muy alborotosos, la gente no se divierte como antes con esa alegría sana de personas de orden y civilizadas, donde se podían llevar a los niños menores de edad para el disfrute de esos caballitos y barquillas que las veladas requerían .












Es verdad que de esa época a la actual la vida ha dado un vuelco enorme, y no siempre para bien. De todas formas, creo que ahora vivimos mucho mejor, a pesar de la dichosa crisis. Los momentos que antiguamente eran mejores que ahora, solo nos queda rememorarlos y hacer que no caigan en el olvido.
GENIAL, NO SOLO PARA TUS NIETOS. ERES UN MAGNÍFICO FOTÓGRAFO DE LA PROSA.
Antonio a.m.
Que bueno sería que todos los abuelos como yo se adentraran a la tecnología del internet para que todas las personas puedan ver nuestras inquietudes y vivencias, sería un acierto magnifico que entraran y se hicieran ver.
Un abrazo amigo.
Enrique Tarragó Freixés.
Como bien le digo a nuestro amigo Antonio todas las personas mayores han de ser abiertas a estas tecnologías para que sean leidas todas aquellas vivencias e historias que tienen aparcadas para ser leidas y dar las opiniones pertinentes.
Un fuerta abrazo.
Yo tambien comia algarrobas, pero no las compraba en la confitería, se las robaba al panadero que se las daba a los caballos, estaban riquísimas! Y si las pillara ahora, me las comería con fruición!
Salud
Según te voy leyendo voy recordando pequeñas anécdotas de mi juventud.
Un saludo
Que bonito es recordar nuestra niñez, es muy agradable ahora conmemorar aquellas fechas que casi nunca se olvidan, pare verse realmente todo aquello que pasó por tu persona-
Un saludo amigo y hasta pronto.
Que bonitas tus vivencias. Mi madre también me contaba algo parecido sobre las algarrobas.
Un abrazo AbueloAndrés.
JENNY.
Ah pues ya no he sido yo solo el comia las comidas de los animales en esas fechas, pero he de darle las gracias a ellas que me han sacado adelante para ahora poder hablar de ellas.
Un abrazo de Maria y este abuelo.
Hay querido amigo, que hermoso lo que has compartido!!!!
Por aca teniamos otras costumbres, pero te dire que bueno que era despues de cenar en la casa de los abuelos ir a la vereda y sentarnos todoa a conversar, ver pasar por una avenida cerca el transito y mirar hacia arriba y ver el cielo estrellado, aún siendo ciudad se podian ver las estrellas.
Ahora nadie sale a la vereda no sea que te roben!!!
Cariños
Sería una buena idea que hubiese un lugar donde todas las personas de su edad pudiesen contar todos los recuerdos de su época para que no se pierdan.
La memoria de las personas mayores es un recurso que debe utilizarse para escribir la historia, como ha demostrado con gran acierto nuestro paisano Francisco Moreno Gómez para escribir sus libros sobre la guerra civil en Córdoba.
madre mia, algarrobas… ¡¡¡con lo mal que huelen!! cuando mi padre me contaba que se las comía, o le veo comérselas… pufff, ¡¡qué asco!!!
No sabe cómo me está encantando leer esto. Ya lo dije, y lo seguiré diciendo. Es lo mejor que ha escrito y como se dice ahora… “abuelo, se está saliendo”. Nunca me había enganchado tanto, de hecho las voy copiando en un texto de word para tenerlo todo y poder guardarlo y leerlo sin conexion.
Y esto en un podcast sería típica escena de película con voz en off con las imágenes… Jajajaj
bueno, hubo un lapsus y fue involuntario pero , estamos¡¡¡¡¡¡todo duele pero los hijos , tremendo, marcan para toda la vida y afectan al padre o madre q tiene las defensas bajas de ahi viene lo neurologico.- Cuando chicas, mi hermana y yo, mi papa fue lechero y carbonero , obvio q la yegua del reparto estaba en el patio, las gallinas,los patos y todas las plantas frutales y en un costado la huerta, demas esta decir q la encargada de darle de comer al animal q colaboraba con papa era yo.- Habia un fuenton grande con afrecho y con agua tenia q mezclarlo y arrimarlo pero ademas comiamos las dos, yeguita Y YO, Q RICOOOO, Aun siento el olorcito ¡¡Ya se , COYOTE, estara diciendo q asco y bueno se jode si no lo prueba¡¡¡ Les mando muchos cariños y canten: cambia, todo cambiaaaaaa felices pascuas de Resurreccion y nos vemos, chau, cachi
Muchas gracias por ese apoyo que das a este abuelo desde la distancia, pero el cariño llega a todos los sitios.
Saluos
Es cierto son unas cosas que te marcan para toda tu vida, pero a la vez la vida hemos de llevarla consigo para poderla vivir hasta ese día que tengamos señalado para nuestra ida.
Que rabia estará atravezando COYOTE de no probar esa exquisita comidita de tu yeguita y ese olorsillo que dá cuando se está haciendo, ya nos dirá COYOTE algo si hubiera querido probar algo.
Un gran saludo.
Gracias a todos mis amigos