Vivencias escritas de un abuelo para sus nietos
CAPITULO VIII
Nuestra hija Mari-Cruz tuvo una niñez llena de felicidad como lo fue después siendo mocita y mujer, fue muy querida y amada por todos, ejemplar, educada, alegre y muy exquisita con los demás.

Contrajo matrimonio en el año 1988 transcurriendo su vida bastante bien y de cuyo matrimonio tuvieron dos hijos Mari-Cruz y Francisco. A los doce años de su matrimonio se notó un bultito en uno de los senos lo que alertada de lo que pudiera ser inmediatamente se pudo en contacto con los médicos entendidos en la materia quienes le diagnosticaron ser un cáncer de mama sin respetar edad ni condición física.
Tuvieron que aplicarle la quimioterapia motivo por el cual se le cayó el pelo cabelludo no dramatizándose por dicho motivo, al contrario se compró una peluca para estar más vistosa y demostrar entereza y voluntad para vencer la enfermedad.
Cuando comenzó el ciclo de quimioterapia y radioterapia <>, cada día que pasaba por ella se sentía más cansada que de costumbre perdiendo cada vez más los apetitos de comer, pero eso sí demostraba amar más a sus dos hijos, todo cuanto ella estaba padeciendo no quería demostrarlo para no hacer daño a su marido como a los niños y familiares.
Tenía mucha fe y estaba convencida de superar esa enfermedad y aún más se animaba para no dejar solos a sus hijos y que éstos no perdieran el cariño de lo que es una madre.
Era lógico que tuviera momentos en los que era difícil encontrar fuerzas, tenía en ocasiones procesos de aflicción y se acobardaba, se ponía depresiva, triste, miedo y a veces ira con periodos de llantos al saber del problema tan grave que estaba atravesando al comprobar no sentir alivios por parte alguna.
Esta enfermedad maldita le llevó a padecer cerca de tres años, nunca demostró a nadie lo que estaba padeciendo al contrario si le preguntabas ¿Cómo estás Mari?, su contestación siempre era la misma “yo estoy bien”
A los niños aunque pequeños en edad si se les notaba ciertos momentos que alucinaban, que algo grave le podía estar pasando a su mamá,¡siempre han querido engañarse en sus mentalidades y que nada le servía implorar!

( Sus dos hijos siete años después )
Cierto día del mes de diciembre del 2002 ingresó en la Cruz Roja para someterse a unas pruebas de quimioterapia.-
Continuará…












Terrible enfermedad que todos temblamos al pronunciarla!
Un abrazo y salud, amigo
Amigo, que terrible enfermedad, pero que valiente ella en la lucha, saludos y besos, cuidate mucho amigo.
En ocasiones, la vida es muy injusta. Animo, amigo. Ahroa quedan los chicos. Es lo que importa. Un abrazo.
Querido amigo, me imagino el dolor tuyo y de tu señora en esos momentos dificiles de la hija.
Cariños
Se de lo que hablas…mi madre paso igual camino que tu hija… ahora está bien…gracias a dios y a la actuación de los médicos… saludos
Me alegro de que tu querido padre haya sido capaz< de travesar esa barrera y que se encuentre bien, mi hija no pudo hacerlo y a los tres años falleció.
Un gran saludo.
GENÍN,
POETIZA,
FERNANDO,ABUELA CYBER,
a todos vosotros os agradezco vuestra voluntad y vuestro apoyo.
Un fuerte abrazo para todos vosotros de este abuelo.
Maldito cancer.
Llama la atencion sobre todo la entereza y la fuerza… y el amor y el valor que demostraba diciendo estar bien para no preocupar a los suyos.
COYOTE
Es verdad tuvo una enterza bastante grande, todo lo hacía por sus dos hijos, queria sacarlos adelante con todas sus fuerzas, ese fue el motivo por el que sufrió doblemente.
Un abrazo
En mi familia ya hemos pasado dos casos, mi madre que lo superó, y una cuñada con 56 años que falleció el año pasado. Durante la enfermedad existe una fuerza de superación inexplicable.
Tengo la certeza de que todos tenemos un día asignado.
Un abrazo
K E T Y.
No sabes lo que aegre saber que tu madre saliera de esa enfermedad maldita y que lo haya superado bien, también siento el fallecimiento de tu cuñada, esta pobre no pudo como mi hija atravesar esa gran muralla llena de dolores.sufrimientos y ese gran etc.etc de quejidos y lamentos,no se me olvida lo que pasó en si misma con esos ojos llenos de dulsura para sus hijos, por ellos supo sufrir y tambien supo que ellos ignoraban su enfermedad, por eso aun sufria más de saber que se quedarían pequeñitos sin una madre que los cuidara.En fin corto estas letras po que son interminables.
Gracias por dar a este abuelo ese un hilo de esperanza en los días que me queden de esta vida que Dios nos ha asignado a cada uno de nosotros.
Un abrazo