CAPÍTULO V.-

En mi juventud tuve a la vez cuatro chavalas inquietas por los huesitos de este abuelo, eran novias pasajeras las que nunca llegué amar, pero a ellas les agradaba por ser de joven un poquito guapito y sobre todo bastante formar según sus palabras, claro lo que ellas deseaban era pillar al chaval.

Resumiendo tuve dos novias a las que quería de verdad, una se llamaba Estrella que por circunstancias de la vida tuve que dejar y la otra María, la que hoy día es vuestra abuela, fue la que me llegó a conquistar de verdad y pocos años después al altar.

Yo ingresé en el ejército como mas tarde os contare precisamente en el mes de noviembre “mes que entra con Santos y termina con San Andrés” del año 1945.

A mediados de dichoso mes cuando caminaba junto a la Torre de la Malmuerta en el atardecer de ese día ya con los tejados de las casas contiguas humedecidos por el frío al pasar por el arco del hermoso monumento, observé de cerca a esta moza que me hizo un poco de tilín que en español quiere decir “que me gustó”…

Con voz entrecortada me acerqué a su vera para decirle ¡cuando paseas al anochecer la luna queda callada, porque tiene envidia de tu pelo, que te brilla como el cielo!, sus ojos melancólicos me miraron con tan discreto mirar que me hirieron y no me dejaron en mi, nada para mirar.

Entre otras cosas mi corazón le dijo desde su interior:

No te vayas mi amor,
Que estoy muy solo
No te vayas por favor.
Que tengo miedo quede
mi alma
desolada y sin tu amor.

La tarde apremiaba y las primeras luces de las farolas dibujaban su sombra sobre la tierra, de pronto como si fuera alguien falto de cariño y amor le dije:

Quiero dormir en tus brazos

como se duermen a los niños

para recibir ternura y

unir tu aliento con el mío.

El resultado de todas aquellas palabras llenas de ternura y amor bien por parte mía y de ella todo acabó como un “FLECHAZO” entre ambos que quedamos un momento entrecortados y al rato yo le dije:

Ámame como si yo fuera

alguien falto de cariño

como aquella rosa

desnuda tiritando por el frío

Ámame que me siento solo y

necesito estar contigo para

percibir tus suspiros.

Muy atrevido le pregunté por su nombre, María me contestó, Andrés yo le dije a su dulce voz con la que me preguntó.-

De esta manera dio comienzo nuestra historia de amor en tan bello lugar “Torre de la Malmuerta” de la que jamás ninguno de los dos podremos

olvidar, fue el lugar perfecto donde nos prometimos amor limpio y puro entre un hombre y una mujer.

Aquella noche la acompañe hasta el lugar de su trabajo después de robarle un beso, es decir ¡dos como buen español!, y este soldadito puso las botas a calentar para en veinte minutos estar pasando lista de retreta en su batallón del Regimiento de Artillería num. 42. al que pertenecía. La distancia desde donde deje a la jovencita fue desde la mitad de la Avenida del Brillante hasta la Avenida de Medina Azahara, aproximadamente recorrí como buen artillero sin cañón dos kilómetros por dar dos besos a una moza que me supieron a gloria, si señor fueron dos besos llenos de amor y felicidad.

Que noche más larga fue para mi, una más en mi vida queriendo atrapar una ilusión para no dejar escapar lo que ya era verdadero y real.

Soñar con el amor puede reflejarnos la felicidad, ya que es una emoción que nos demuestra un cariño muy fuerte hacia la otra persona, uniendo a todo ser de forma eterna y sincera.

Continuará…