Capítulo XVII

Anís del Mono.

La casa tenía dos patios uno más grande y el del interior más pequeño, en el primero de ellos unos especialistas nos realizaron un pozo de unos catorce metros de profundidad por un metro veinte centímetros de diámetro, pero no se llegó a encontrar ningún manantial de agua a pesar de su profundidad el que se dejó para aguas residuales.

Con posterioridad entre mi padre, mis hermanos y este abuelo hicimos un nuevo pozo en el segundo patio y a unos ocho metros de profundidad encontramos agua, pozo que nos alivió muchísimo para el abastecimiento de los trabajos de la casa, supuesto que teníamos que llevarla con cubos y un baño de hojalata desde una fuente de agua potable que existía en las inmediaciones de la carretera de Almadén (hoy Avenida Agrupación Córdoba) y junto a esquina del antiguo Hospital Militar a una distancia de ciento cincuenta metros del solar y todo cuesta arriba, operación que era necesario hacerlo todas las noches para abastecer el consumo de los trabajos de la obra entre un trabajador de mi padre y este abuelo.

Quiero recordar a pesar del tiempo transcurrido que junto a la mencionada fuente de agua se encontraba una taberna y que una de aquellas noches de acarreo del agua hacía un frío que cortaba el cutis por lo que este abuelo y
el compañero decidieron comprar medio litro de aguardiente de la marca “El Mono” el que rajaba el cuerpo como una sierra, por el frío que reinaba nos apetecía beber, hasta el punto que cogimos no el mono de la marca del

aguardiente sino una “mona” o borrachera, la cual nos impidió subir el agua necesaria para completar los bidones por lo cual nos tuvieron que acostar en una cama de lo malísimos que nos pusimos ambos y el frío que nos dio.cano-de-agua

Por una borrachera

Cuando la casa esta a punto de concluirse su construcción mi padre se juntó en una tasca (taberna) con un compañero de profesión (un vividor de las personas humildes) el que calentó de vino a vuestro bisabuelo Manuel, haciendo un trato de la venta de la casa, dándole aquel cierta cantidad de dinero como señal bajo un documento firmado por ambas partes.

Cuando nuestro padre llegó a la casa le entregó una cantidad de dinero a mi madre para que nos comprara ropas de vestir, zapatos y cubrir las necesidades más inmediatas, sin saberse que aquel dinero era concerniente de parte procedente de la venta de la casa, lo que supimos días después que nos lo contó…la familia nos quedamos fríos y sorprendidos al conocer aquella actitud que nuestro padre optó con su “borrachera”.
Continuará…