CAPÍTULO XV.

Dos días antes de la feria de mayo de 1947 que se celebraba en el Paseo de la Victoria, mi compañero de apellido Andujar me comentó que como el Comandante y Sargento se encontraban haciendo unas diligencias en la Prisión Militar que estaba ubicada en uno de los espacios del Alcázar de los Reyes Cristianos y regresarían sobre las doce horas como era de costumbre, si le acompañaba para comprarse unos zapatos para dichas fiestas lo que sin pensarlo mucho decidimos hacerlo.

foto14

Prisión Militar en Alcazar Reyes Cristianos en Córdoba-

Nuestra sorpresa fue de película supuesto que ese día nuestros Jefes regresaron antes de lo previsto. Cuando volvimos a la oficina y abrimos la puerta del despacho nos encontramos sentado en su sillón al Comandante, quien nos ordenó que a la mañana siguiente nos presentáramos ambos pelados al cero.

Este abuelo propuso a mi compañero Andujar diciéndole…como tu padre tiene el establecimiento de venta de muebles( frente al Ayuntamiento) le pidiera al mismo los medios necesarios de pintura y barniz para usarlo en la solería de ladrillo antiguo de la oficina y los muebles de la misma.

Ya en nuestro poder los materiales oportunos para realizar el trabajo nos pusimos mano a la tarea de pintar el suelo en rojo oscuro y con barniz las mesas, sillas y armario que quedaron relucientes como el Sol.

Al siguiente día al abrir la puerta nuestro Comandante éste quedó impresionado de ver aquello reluciente y limpio indultándonos el castigo de pelarnos, no sin antes advertirnos que no volviéramos a ausentarnos de la oficina sin su consentimiento en horas de trabajo… ¡Nos perdonó de la falta cometida y nos salvamos de estar rapados al cero!…pasando una feria estupenda y felices.

valija

Otro percance.

Meses después repetido Comandante encomendó a este vuestro abuelo cierto trabajo en consonancia a documentos propios del Juzgado Militar, con tan mala fortuna que interprete mal sus palabras, realizando mal una de las diligencias procesales en un expediente, por lo que debido a esta desorientación mi Jefe tomó la decisión y determinación de castigarme enviándome a mi Regimiento de origen… ¡podéis hacerse la idea de lo mal que lo pasé en aquellos momentos!… menos mal que me quedaban pocos meses para terminar mi compromiso con el Ejército, pero para mi era como comenzar la mili de nuevo y amoldarme a la disciplina del Cuartel.
Al día siguiente preparé mi maleta que por cierto era de madera y pesaba vacía más que llena…dirigiéndome al acuertelamiento del Regimiento Artillería 42 hice acto de presencia ante el Oficial de servicio para que me asignara la Batería donde debería continuar el servicio militar,…fue un día muy especial para mi ya que Dios escuchó mis suplicas supuesto que el Oficial de servicio me transmitió la orden telefónica recibida del Comandante Jefe del Juzgado para que regresara nuevamente a la oficina, orden que obedecí inmediatamente con lágrimas en mis ojos y con un corazón lleno de agradecimiento ante aquel Jefe Comandante, que probablemente ese Dios al que yo rezo y suplico en mis oraciones diarias
le declinaría perdonar aquel malentendido que tuve en aquel expediente.
Continuará…