Capítulo XIV

Mi tiempo en el Ejército.

Este abuelo Andrés cumplidos los dieciocho años ingresó como soldado voluntario por un periodo de tres años el 1º de noviembre de 1945, tres años antes de la llamada por mi reemplazo 1948, en el Regimiento de Artillería num.42 de Córdoba, situado en aquella fecha en la Avenida de Medina Azahara hoy propiedad del Ayuntamiento de la ciudad que posee una instalaciones anexas a dicho Centro Oficial.

Mi periodo de instrucción duró tres meses, y después de la jura de bandera como tal soldado voluntario fui destinado como escribiente all Juzgado Militar núm.1 de la misma ciudad dependiente del Gobierno Militar y situado en la Plaza de Regina muy próximo a la calle el Realejo, en su antigüedad el edificio fue un convento de Regina Coeli de 1499 y posteriormente ha sido reconstruido para un Colegio de Minusválidos.

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Hablando de mi destino en el Juzgado lo componíamos un Comandante como Juez Instructor Militar, un Sargento como Secretario y dos soldados como escribientes. Nuestro servicio daba comienzo a las nueve de la mañana hasta las dos de la tarde, excepto sábados, domingos y festivos que era de descanso para todos los citados anteriormente..

Cada dos o tres meses en un día festivo, prestábamos una guardia en el acuartelamiento de nuestro Regimiento en la puerta principal o bien un servicio mecánico que consistía hacer cocina, policía, etc…recuerdo que una de la veces tuve servicio de policía y precisamente en días de feria de mayo… no saben ustedes lo que me alegró poder hacer ese servicio y poder ir a la misma prestando este servicio de policía…nos llamaron a los que teníamos aquél cometido y este abuelo vuestro muy ingenuo creía que era para marcharnos a prestar tal misión…su sorpresa fue un episodio ya que nos adjudicaron a cada uno de los nombrados una hermosa escoba para que limpiáramos el gran llano del patio del acuartelamiento.

En el recinto de los Juzgados existía un comedor para una Unidad que prestaba servicio en diferentes lugares del Gobierno Militar y otra de Caballería como igualmente para nosotros los componentes de los diferentes Juzgados que habíamos en el mismo edificio, donde podíamos hacer las comidas correspondientes, o el que quisiera tomaba los dos chuscos y se marchaba a sus domicilios.

Como la vida en esos años 1945-1948 de las que hablo no era muy buena por la carestía de vida, el hambre y el estraperlo que también continuaba, yo hacía la comida del mediodía en mencionado comedor…aunque luego de terminar nos hacían quedarnos a pelar patatas para la cena. Con el chusco que me sobraba lo vendía a cien pesetas en la Plaza de la Corredera muy próximo al lugar de los Juzgados y con esos dineritos ya tenía para mis gastillos, independientemente la Compañía a que pertenecíamos en el Regimiento de Artillería cada quincena nos pagaban siete pesetas con cincuenta céntimos( es decir cincuenta céntimos diarios) descontándonos el importe del tabaco que la misma Compañía nos daba, la cena siempre la hacía en casa de mis padres en el Barrio de San Lorenzo donde vivíamos por las fechas de mi ingreso en el Ejército.