En la época de mi juventud ya cerca de 50 años, fueron mis sueños hacer turismo como mi familia en los meses de verano –naturalmente- por lo que decidí acercarme a las playas, aunque por supuesto ya estuve por espacio de cinco años consecutivos viviéndolas todas las noches de ese tiempo por motivos profesionales , por lo que  marche precisamente a Chilches (Málaga) lugar de mi profesión.

No existían en estas fechas de las que hablo dificultad alguna para encontrar  sitio para poner la toalla, porque verdaderamente las playas estaban  limpias de obstáculos, no como hoy día que lo que se ve es un horizonte lleno de sombrillas y chiringuitos  y gente desnuda completamente como en la edad de Adán y Eva, aunque estos se colocaban una hoja de parra para no enseñar sus partes corporales, no encontrando un solo metro  cuadrado de arena para poder poner esa toalla.

Con mi ochocientos, mi familia, tienda de  campaña, colchones   de aire y otras pertenencias playeras, en esos lugares  la estancia era muy agradable y aún más llegando de Córdoba con 40 grados de temperatura: nos ocupamos de montar nuestra tienda lo mejor posible y sitio idóneo para luego después  disfrutar del agua y  llenarte el cuerpo de arena como si fueras un pescadito.

Nos atraía la tranquilidad, su playa limpia  y el saber que nadie te molestaba pudiendo hacer todo aquello que deseabas que no era otra cosa que  quitarte de la ciudad..

En otra ocasión también visitamos las playas de Isla Cristina, provincia de Huelva aquí lo pasamos de maravilla, ya que nos dedicábamos entre baño y baño a coger coquinas  que una vez quitadas la arena de las mismas pasaban a la cazuela mareadas con ese vino andaluz y nos poníamos hasta la bola por lo buenísimas que estaban, la  coquina es  un molusco parecido a la almeja común , esta la sacábamos con los pies removiendo la arena.

Por las noches sentado sobre la arena contemplabas el mar, con el ruido del golpeo de las olas sobre los espigones de la playa, y observando esa Luna con  ese color blanco llena de amor y dulzura , y no esa masificación turística que hoy día encuentras en todas las playas españolas.

He disfrutado del encanto de la sierra de Cazorla, en su enclave natural, situada en la zona oriental de la provincia de Jaén,  contemple el lugar de nacimiento del  rio Guadalquivir; también lo hicimos a estilo camping, visitando su  piscifactoría  donde había muchísimas  especies de pescados.

Este lugar  posee el Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, es un espacio protegido de mayor superficie de toda España, constituye uno de los principales nudos hidrográficos de la geografía española, es  un macizo montañoso con diferentes variedades de arboleda y de animales, que nos brinda excelentes vistas paisajistas.

Abuelo Andrés.