Por lo que llevo leído en los 79 años de mi vida, la educación es la vacuna para todos los males de este mundo. Es cierto que la educación es la vacuna para un montón de problemas, es obvio (más aún, una simpleza), concluir que esos problemas se habrían evitado interviniendo antes, o sea, para sintetizar, que lo primero va delante de los segundo.

Que bueno sería que alguien pudiera inventar una “VACUNA” contra la “VIOLENCIA” para alentar a la gente a modificar o a evitar los comportamientos arriesgados,

En el proceso educativo en el que hay que dar pie al desarrollo de las actividades favorables a la disminución de las desigualdades, a la participación constructiva y a la aceptación razonada y razonable entre las personas y en la sociedad, de modo que los valores puedan ser interiorizados prácticamente en la vida cotidiana de relación con las otras personas..

Es obvio que la capacidad de convivencia y ciudadanía, la solidaridad, el respeto, las actitudes etc. no surgan  naturalmente de las personas, como la hierba o las plantas silvestres, hay que sembrarlas, cultivarlas y regarlas. Hay que educar…

Por eso la educación no es únicamente algo que se refiera al individuo, la familia o la escuela, debe ser un proyecto político y social, que englobe  una transformación, no sólo personal sino también  social por eso la educación es la única forma de liberar al hombre de destinos a los que parece estar fatalmente condenado, es lo que nos permite a comprobar que el hijo del pobre no tiene que ser pobre o que el ignorante tenga que ser siempre ignorante, o que a los viejos se nos considere de por vida, no en teoría  pero si en la práctica, personas de segunda categoría, porque educar es liberar al  hombre del destino fatal y del sentimiento de desesperanza..

Ha de tenerse muy en cuenta que la educación sin esa  vacuna contra la violencia no llegan  a tener efecto si no se crea una inmunidad para que el virus de la violencia sea erradicado y  pueda compartirse por las familias, las escuelas y la sociedad y con valor añadido de responsabilidad a los gobernantes.

Si queremos que nuestras ciudades no estallen en actos de violencia, tenemos que ir mas allá del conformismo y la indiferencia  ante las injusticias sociales, tenemos que educar para que nuestra juventud crezca como seres inteligentes y con aspectos bienvenidos.

Abuelo Andrés.