Que ¿Por qué ha sido? muy normal, ha estado mi hija Manoli en nuestro piso procedente de Madrid donde ella reside para permanecer unos días junto a sus padres .Su estancia con nosotros ha sido magnífica en ambos sentidos, pero no sabíamos sus pensamientos ya que en uno de esos días dijo: Hoy vamos de limpieza en los armarios, y ni corta ni perezosa comenzó dicho atractivo para ella.

armario

Han sido unos días para nuestra hija preciosos haciendo una limpieza de ropas de distintas especificaciones de tal manera que por poco no tenemos que ponernos para salir.

La experiencia de nuestra hija en esta clase de menesteres se convirtió posteriormente en una evocación de recuerdos que refrescaban la memoria de aquellas chaquetas y vestidos talla pequeña que ya no nos quedan y de la que no podemos desprendernos. Si hacemos con papel y lápiz en mano el encuentro de los años en que le hemos negado que salgan del perchero.
Sorprendidos han quedado estos padres con esa limpieza general de armarios, la desaparición de cortinas con muchos años por otras nuevas (muy bellas por supuesto que son) y que este padre ha tenido que abonar para ser admiradas.

Al vaciar los armarios, encontramos memorias personales, aromas nuestros y como no hasta hallar algunos billetes monetarios de épocas anteriores. Ha sido mucho trabajo por resolver, demasiado que valorar si debe ser arrojado al cesto de la basura o si puede permanecer como recuerdo otro tanto.

Y seguimos escarbando en los armarios y nos preguntamos si habremos dejado huella en otros. Voluntaria e involuntariamente somos una manera en la vida de otros, y repentinamente con tanto fuera de los armarios, nos pasan como cinta cinematográfica cada uno de los momentos que dichas cosas evocan.

Pero todo tiene un objetivo. Preservar lo que merezca seguir guardado como recuerdo y valorar y hacer balance de lo que nos sirve en el presente,
Los armarios no permiten saber con claridad lo que tenemos y en verdad utilizamos.

Desde aquí le doy las gracias a esta nuestra hija Manoli por su esfuerzo y buena voluntad puesta en esa llamada limpieza general de armarios, ya que sin ella estos abuelos poco podrían haber hecho realidad.

Aplicando esto a nuestra vida, de la misma manera que con los armarios, debemos liberar, limpiar y tirar todo aquello que nos hace difícil caminar con una carga pesada e inútil.

Una limpieza mental y espiritual, puede parecer caótica durante el proceso, pero liberadora al terminar.

Escribe abuelo Andrés.