Es martes día 18 de octubre, son las 10´45 horas, el día es maravilloso ,los residentes se encuentran en el interior del Centro de Personas Mayores “El Yate” de Córdoba muy impacientes en espera de salir del mismo para encaminarse hacia el autocar que espera en la explanada para trasladarlos a Cerro Muriano.

Residencia al fondo y autocar para traslado del personal a Cerro Muriano.

Es una excursión que dicho Centro considera efectiva y como una actividad de integración, de esparcimiento, para que las personas de la tercera edad no se sientan solos o encerrados como pajaritos, y puedan dar suelta a sus pensamientos ocultos por los diferentes padecimientos o por esa malvada enfermedad llamada Alzheimer o Demencia Senil que cuentan ya con 100 años de historia,

Efectivamente 50 residentes con 14 cuidadores como pueden ser José Luís, Ana, Ana Hidalgo, Herminia Millán, Herminia Galisteo, Eugenia, María del Carmen, Mírian, Isabel, Antonio, Jesús, Mariló, Rosa y Matilde y como responsable de la excursión la Directora del Centro María Valle. Bajo su Dirección nos dirigimos hacia un albergue que la Diputación Provincial posee en dicho lugar.

Árboles recortados con figuras geométricas.

Como anteriormente he manifestado el fin de la excursión o propósito de los componentes de la Residencia “El Yate * es que todos los componentes del viaje pasemos un día de relat ,y un agrupamiento más en conjunto entre todos reunidos en pleno sol y aire de nuestra sierra.
Llegamos en perfecto estado de salud al lugar mencionado a las 11´15 horas, lo que seguidamente nuestros cuidadores y responsables una vez sacado al personal ocupante del autocar y los menesteres para pasar el día, penetramos en el interior del albergue con más o menos esfuerzos por las edades y circunstancias personales, quedando sorprendidos en todo momento por la preciosidad en conjunto de mencionada estancia, como se puede demostrar en algunas de las fotografía que he podido reunir a este escrito.

Poco a poco te haces con el lugar, te sientas y simplemente miras y….
Nuestra visita se hace verdaderamente grandiosa por presenciar el césped, hierba, pasto grama que crecen formando una cubierta densa para andar y disfrutar de ella, relajarse, jugar, en resumen hacerte vivir en un hermoso jardín natural cuidado por personas idóneas para estos menesteres.

En pleno baile residentes de la Residencia “El Yate” con personal responsable de su cuidado.

Al poquito tiempo se personó otro grupo de residentes y cuidadores de la residencia Séneca del Grupo “El Yate•” situada en el barrio cordobés de la Fuensanta, compuesto de unos 30 residentes y unos 15 cuidadores y su Directora señora Patrocinio, que muy cordialmente se unieron ambas y tratando embellecer entre todos el lugar de esparcimiento que como digo fue muy cordial entre todos.

Con los dos Centros unidos se hicieron algunos bailes y otras actividades acordes para el movimiento de las personas impedidas, unos cantas, otros bailan y otros hacen lo que pueden para que la alegría siga adelante entre todos los componentes de la excursión.

Sobre las 14´00 horas se puso el almuerzo compuesto de bebidas de refresco y un plato con queso, pinchitos de pollo y pimientos fritos con su pan correspondiente y un yogur como postre, que a todos nos deleitó y nos sabio a poco, pero no estuvo muy mal del todo, hubo agua de beber y bastantes refrescos para refrescar nuestros paladares .

Después de reposar un rato la comida, se volvió a los juegos y bailes tradiciones en estos casos, hasta las 17´45 horas en que comenzamos a preparar nuestro regreso a la Residencia de Personas Mayores “El Yate” de Córdoba en que sobre las 17´45 hicimos nuestra entrada triunfal al Centro.

Un resumen muy cortito de lo que ha sido un día de campo

El bienestar físico y moral de las personas mayores que residimos en algún tipo de institución, no se limita al alojamiento y a la alimentación. Las personas mayores independientemente de su edad o de su enfermedad, necesitamos seguir participando en la vida social, sentirse presentes en su época y conservar la mayor autonomía posible. Lo ideal sería que los residentes puedan salir de las Residencias para encontrar la vida en el exterior, como ha sido en este día en que todos hemos sentido métodos o una etapa muy distinta a lo que se hace en el día a día en los Centros de Mayores. Con todos los medios que hemos tenido nos hemos sentido con la necesidad de cultivar otra imagen positiva a través de la satisfacción. ¿Quién pueda decir lo contrario lo manifieste abiertamente?.
Escribe abuelo Andrés residente.