¡Cómo pasa el tiempo! Parece que fue ayer cuando nos despedimos los unos de los otros deseándonos unas felices navidades, con la alegría de disfrutar las merecidas vacaciones. Ya estamos en enero y con las fuerzas renovadas.
Efectivamente estrenamos un nuevo calendario. La primera hoja tiene 31 días y se llama enero ¿Enero?, nos llega el primer cambio del año: la cuesta de enero. Ahora necesitamos tiempo para digerirlo y engordar las billeteras de nuestros bolsillos.
Estamos a tiempo de hacer algo, de escribir las páginas vírgenes de este año ya que todos los días son importantes. Todos los días valen. Recuerda amigo que tu tiempo que tu tiempo pertenece a los demás, todos te estamos cronometrando. El tiempo que le dediques es lo que ellos pesan en tu corazón. Así que, en esta cuesta de enero, a pedalear y no quedar atrás . Al final de la cuesta de la vida podremos lucir nuestro “ maillot amarillo”

Todo éxito requiere esfuerzo, preparación, tiempo y paciencia. Alguien me preguntó una vez: ¿Cómo se escribe triunfar? Mi respuesta fue: “con tiempo”.Ay el tiempo ¡ Nos falta como el dinero! ¿El tiempo, dónde, dónde está?
No tenemos que tenerle miedo. Necesitamos tiempo y lo tenemos porque el tiempo es la pelea del ser humando contra la soledad.

En el mes de enero, coincidiendo con la escasez en muchos  hogares de recursos monetarios, se producen las rebajas  comerciales de todo el año. Hay que no dejarse llevar por las tentaciones consumistas y adquieran tan sólo aquello que realmente  se precise.

Todos esperamos que acabe el mes cuantoantes. Y miramos el calendario  contando los días que faltan para terminarlo, sumamos y restamos y ni por eso no salen nuestras cuentas.
Así es la cuesta de enero…Eso es lo peor, que parece que falta poco. Porque cuanto más deseas que termine, más largo se hace.

La gente, en general, cree o creemos que la cuesta de enero es así. Pero los optimistas ya piensan en las siguientes fiestas: como pueden ser los carnavales, incluso en la semana santa, y hasta en el verano, el mes de enero no es lo peor, lo peor llegará  después.

Abuelo Andrés.