El ser abuelo hoy, es la experiencia mas maravillosa que la vida puede regalar a cualquier persona que llegue a la edad madura, porque ello es parte de nuestra descendencia, es algo que nos lleva mucho a contar aquellas aventuras pasadas a nuestros nietos, es como un sabor “especial”, el querer a diario vivir día a día, otro día más..

Los nietos nos hacen renacer en abuelos de espíritu del niño que llevamos dentro, pero que no habíamos recordado desde hacía mucho tiempo. Al despertar de ese espíritu te encuentras embebido en una burbuja que te hace memorizar aquellas fechas de la niñez, llena de cosas bonitas de lo que disfrutamos en aquellas edades infantiles que nada eran imposibles de cumplir, y saborear en tu alma aquellas caricias de tus padres, y como no de las rabietas que tus hermanos te hacían pasar para contradecirte en tus satisfacciones infantiles.

Por todo eso, los abuelos al despertar ese espíritu a sus nietos de niños, nuestros ojos se oscurecen cuando observan entristecidos el recordar tantas cosas olvidadas en nuestra infancia, de las que jamás nos creíamos permanecerían en nuestras memorias envejecidas.

De pronto al ver a tus nietos, sabes lo maravilloso con que los niños descubren las cosas nuevas, nos hacen comprender a nosotros ya adultos en gran potencia, que hemos dejado pasar por alto muchos dones que se tienen alrededor y que por descuido o pereza, no hemos apreciado lo suficientemente.

Los abuelos casi siempre somos hábiles para encontrar cosas maravillosas en cualquier lado; sobre todo de las ramas de un árbol, debajo de un cuadro o bien de la manga de la camisa del nieto inocente, es preciso para un buen abuelo recordar lo que fue aquella niñez que pasó también por nosotros.

La casa de los abuelos, los nietos son los que deciden, allí se puede comer chocolatinas antes de la sopa, aunque los papás se molesten, y si no quieren irse a la cama temprano por estar viendo los dibujitos de la tele, se prolonga el día un poco más por complacer estos abuelos a sus nietos en la niñez..

¡! Que buenos son los abuelos ¡! ¿? Verdad ¿?