Palo Borracho se le conoce a un género de árboles caducifolios de la familia de las bombacáceas, nativos de los bosques cálidos y húmedos de las regiones tropicales y subtropicales de América Central y del Sur. El palo borracho blanco o amarillo el engrosamiento es más señalado que en otras especies dándole forma de botella.

Es de gran utilidad para el hombre ya que aprovecha no sólo su tronco sino también la corteza y el fruto. Este último contiene en su interior una fibra parecida al algodón que se utiliza en almohadas y cojines, por lo que suele ser llamado en algunas zonas algodoneras.

Este árbol puede alcanzar los 2 m. de diámetro cubierto de espinas protectoras que pueden ser de gran tamaño y su altura puede llegar a los 15 m.

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Ahora podemos conocer una leyenda de este árbol que dice:

Palo Borracho es una de las más hermosas concepciones de la mente indígena.

A este árbol, con forma de botella, ciertas tribus de la zona del río Pilcomayo, lo llaman “Mujer” o Madre pegada a la tierra” y esto viene porque…

En una antigua tribu que vivía en la selva, había una vez una jovencita muy linda,

a la cual codiciaban todos los hombres, pero ella sólo amaba a un gran guerrero. Y se enamoraron profundamente…hasta que cierto día la tribu entró en guerra.

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El partió a la contienda y ella quedó sola prometiéndole amor eterno…Pasó mucho tiempo y los guerreros no volvían…mucho tiempo después, se supo que ya no lo harían.

Perdido su amor…la joven cerró todo sentimiento pues la herida abierta en su corazón ya no podía sanarse. Se negó a todo pretendiente…Una tarde se internó en la selva, entristecida, para dejarse morir…Y así la encontraron unos cazadores que andaban por allí…muerta en medio de unos yayales. Al querer alzarla para llevar el cuerpo al pueblo notaron, asombrados que de sus brazos comenzaron a crecer ramas y que su cabeza se doblaba hacia el tronco. De sus dedos florecieron flores blancas. Los indios salieron aterrados hacia la aldea

Unos días después, se internaron los cazadores y un grupo más al interior de la selva y encontraron a la joven, que nada tenía de muchacha, sino que era un robusto árbol cuyas flores blancas se había tornado rosas. Comentan que esas flores blancas lo eran por las lágrimas de la india derramadas por la partida de su amado y que se tornaban rosas por la sangre derramada por el valiente guerrero.

Escribe abuelo Andrés.