En el marco idílico de una isla del fiordo de Oslo (Noruega), existe una prisión sin barrotes, donde los vigilantes no llevan armas. Algunos de los más deleznables criminales noruegos purgan sus penas en esta prisión sin muros ni barrotes, donde luchan por la rehabilitación criando corderos y cultivando fresas salvajes.

Según el director del establecimiento explica que “Los extranjeros no comprenden que podamos tener asesinos, violadores y pedófilos sin muros”. Aunque estas personas hayan cometido actos abominables esto no significa que se trate de personas abominables”, comenta.

Los reclusos-desde el pequeño mafioso hasta el asesino reincidente-se dedican a la carpintería, a la cría de  animales .al  cultivo de la tierra o incluso a la pesca del bogavante..

Los reclusos llevan a cabo estas tareas con ayuda de vigilantes que no portan armas y a los que llaman por su nombre. El director reconoce que es fascinante ver a una persona que durante año fue un matón” emocionado por el nacimiento  de un cordero” e incluso “ aplicándole respiración boca a boca” al animal para reanimarlo”Muy rápido uno comprende que se debe respetar a todo el mundo”, afirma a bordo de un arado uno de los presos, Kurrt, condenado por participar en una riña, sosteniendo otro preso Bjozn diciendo que “Bastoy es el mejor lugar del mundo” para quienes deben purgar sus penas en prisión. “Aquí uno puede ser feliz”, asegura este preso, recluido por un delito financiero.

La jornada de trabajo va de 8 de la mañana a las 15 horas , y a las 23 horas los reclusos retornan a sus pequeñas viviendas que no se cierran con candado. “El sistema está en un 100% basado en la confianza según manifiesta uno de los guardianes.

En  los  últimos seis años sólo se ha registrado una tentativa de evasión según el director de la prisión. Todas  las  tentativas se traducen en un retorno a una prisión tradicional.

Fuente noticia: 20 minutos.