Hoy entro al  salón-comedor de esta Residencia de Personas Mayores “El Yate” de Córdoba, no para comer si no para contactar con los ya amigos Andrés y Diego, para que me hagan una valoración del trabajo que ambos realizan en este Centro del que sigo siendo residente.

Ambos me manifiestan que su trabajo es de mozo de comedor, es decir preparar las mesas  de los residentes para tenerlas pendientes de  servir a las horas previstas  bien desayunos, almuerzo o cenas

Mozos de Comedor Diego y Andrés en preparación del comedor

Me dicen estos arquitectos del salón-comedor que una vez que han repartido las comidas con algún que otro apoyo tienen que dedicarse a recoger  todos los cubiertos de las mesas y pasarlos por medio de un torno o montacargas a la cocina,  para que allí. por otras personas se proceda al limpiado y aseado para la siguiente comida. También se recogen los baberos que a cada persona se le entrega a la entrada al comedor con el  fin de que los abuelos no se manchen las ropas que llevan puestas.

Me hacen saber  que trabajan en turnos independientes  uno del otro, pero eso si, haciendo iguales menesteres del comedor como puede ser llevar los baberos a las lavadoras para que estén preparadas para la siguiente comida, así como la limpieza del salón-comedor y demás menesteres que requiere este lugar de encuentro

Pregunto por separados  a Diego y Andrés si le dan mucho trabajo los comensales cuando  le están poniendo las comidas, me dicen que es un trabajo que hay que llevar con mucho esmero, mucho mimo y con muchísima alegría, ya que cada persona o residente del Centro se comporta  a medida de las enfermedades que cada uno padece y por las  incapacidades que muchos de ellos poseen.

Preparación del  salón-comedor

Me manifiestan dichos operarios que haciendo una valoración global de sus trabajos:” independientemente de que es su profesión, sienten dentro de su cuerpo la necesidad de querer dar todo por esos abuelos que necesitan de  un acercamiento vivo y  de  un cariño lleno de amor y sobretodo darle muchísima alegría.

Diego y Andrés, me manifiestan  que siempre existe algún que otro  problema a la hora de retirarlos para ser acostados, todos quieren ser los primeros en ganar la carrera para llegar a los ascensores y para que desde este punto los cuidadores los lleven a los dormitorios para que descansen placidamente hasta el siguiente día, a veces se resuelve con agrado de unos y otros, pero en otras ocasiones hay que levantarle un poquito la voz para que todo llegue a la normalidad y a la paz duradera.

Escribe abuelo Andrés Téllez.