Los cines de verano de mi ciudad Córdoba son viejos, tan viejos que podríamos considerarlos hoy día, como verdadera historia del cine andaluz.

El cine de verano pertenece a la intimidad del cordobés quizás por eso son desconocidos para el visitante.

Los cines de verano pertenecen a la más bonita de las memorias de todos y cada uno de los cordobeses.

En mi infancia fueron la mayor alegría que tuve por el disfrute de los mismos, también han sido la crianza y continuación de mis hijos. En ellos hemos pasado muchas noches duras de calor, pero gracias a ellos su frescura al estar regado su albero, sus paredes cubiertas de una vegetación que producían un agradable perfume de jazmines y damas de noche. Y aunque parezca mentira, cuando una buena película ha comenzado todo el mundo calla.

Ahora como si de un funeral se tratara, las palas mecánicas y escavadoras han roto para siempre dos de los más emblemáticos cines de verano de mi ciudad, el cine Olimpia y el Fuenseca ambos ya en manos de constructores, que en poco tiempo ofrecerán carísimas casitas adosadas..

Nuestros barrios quedan sin espacios abiertos que aun le quedaban, y que tan necesarios son ¿ Es que son propiedades privadas?, ya lo sé, y como tales pueden comprarse y venderse también.

Cines de verano


El cordobés necesita esos espacios y los va a necesitar más que una carretera con el calor que se nos avecina.A corto espacio de tiempo llenaran los bolsillos de algunos “capitalistas” en una absurda carrera por llegar a ser los más ricos.

Quedará destruido para siempre uno de los hechos culturales más queridos de nuestra ciudad.
Descansen en paz los cines de verano de mi tierra.
Abuelo Andrés.