En la primavera de 1974, tres campesinos se encontraban excavando un pozo al sur de la aldea, Xiyang de la república China. Cuando a los cuatro metros de profundidad, sus palas chocaron con un objeto extraño: una figura humana de tamaña natural vestida con armadura y lanza. Estaba fabricada en terracota “(arcilla moldeada y endurecida al horno”) con tanto realismo que se asustaron .Este descubrimiento llenó de inquietudes y desazón a la aldea. De hecho, muchos ancianos del lugar creían que se había ofendido al espíritu de algún ser inmortal y éste resurgía para traerles algún castigo.

No obstante, alguno de aquellos viejos aldeanos afirmaba que de pequeño había visto a sus padres desenterrar figuras muy parecidas cuando excavaban sus pozos en busca de agua. En todo caso, estaban considerados como objetos de mal agüero, y las rompían o las colgaban de los árboles para azotarlos antes de volver a enterrarlos lo más profundo posible ahuyentando así los malos presagios.

Lo cierto es que esta vez no parecía tratarse de una leyenda. Enseguida corrió la voz de tan inquietante descubrimiento, hasta el punto de que el gobierno de Mao mandó de inmediato un equipo de arqueólogos para iniciar las excavaciones.

Dos años más tarde, los investigadores confirmaron que se trataba de una gigantesca fosa de 200 metros por 60 y contiene más de 6.000 guerreros, los que miden 1,80 m. de altura y están equipados con armaduras fabricadas también con terracota, siendo abierta al público en 1.979.

El ejército consiste en 7.000 figuras, que fueron enterradas con el autoproclamado primer emperador de China, de la dinastía Qin en 210-209 a.C.

El ejército de terracota fue enterrado en formación de batalla en tres fosas, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador. Las tres fosas tienen entre 4 y 8 metros de profundidad. Han sido excavados y se ha construido un museo en las ruinas llamado Museo del Ejército de Terracota del Primer Emperador Qin.

Enterrando estas estatuas se creía que el Emperador seguiría teniendo tropas bajo su mando.

Cada una de estas figuras tiene rasgos y características diferentes: bigotes, peinados, jóvenes, viejos, rasgos de etnias diferentes…Las cabezas y las manos se moldeaban aparte y luego se añadían a los cuerpos.

Los uniformes reflejan también los rangos militares a los que pertenecen. Cada soldado llevaba un arma: arcos, lanzas, espadas…Tras la caída de la dinastía Qin, los campesinos saquearon la tumba y robaron estas armas. Originariamente, las figuras son de colores vivos y brillantes; color que se pierde a las cinco horas de exposición al oxigeno lo que contribuye a su oxidación.

Por esta razón se está estudiando la técnica que permita mantener estos colores.

La segunda fosa en abrirse al público contiene 69 figuras y es conocida como “la fosa de los generales”. Se cree que representaba al estado mayor del ejército. En la fosa también son visibles las figuras de cuatro caballos.

La última fosa contiene unos 1.000 guerreros, muchos de ellos sin restaurar.

En 1980 se descubrieron dos carros de bronce pintados. Cada uno de estos carros está formado por más de 3.000 piezas. Los carros no son a tamaño real (más o menos la mitad)

Qin Shihuang, fue un emperador legendario que vivió hace 2.300 años y que pasó a la historia por construir la Gran Muralla y el Ejército de Terracota, los guerreros que vencieron al tiempo.

El Ejército de terracota del emperador Qin es considerado la octava maravilla del mundo, y en el año 1987 fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El Museo de Guerreros de Terracota es público, siendo uno de los atractivos turísticos más populares de China.