Amigos, casi todos tenemos amigos, o mejor conocidos todos tenemos.

Nuestros amigos nos sorprenden cada día, nos apoyan y nos dicen todo aquello que queremos oír, nos reconfortan…

Podemos decir  que  existen muchos tipos de amigos, la verdad es que no, sólo hay un tipo de amigos. Los amigos lo son cuando a pesar de haber pasado tiempo sin vernos, cuando lo hacemos parece que fuera ayer.

De esos amigos, de los de verdad tenemos pocos…si nos ponemos a contar no pasan de 5 o 6. Hay quien menciona que los mejores amigos son nuestros propios padres, y que no hay otros…, pero también hay cosas que a veces que uno no puede vivir con sus padres, ni compartirlo con ellos. Uno tiene que cometer sus propios errores fuera del control paterno, para crecer un poco.

Hay conversaciones que uno por mucho que quieras a tus padres, tenemos que mantener a los  amigos  y no con los padres y viceversa. No son territorios excluyentes, pero si distantes territorios

Mirarnos en un amigo es mirarnos en un espejo. En un espejo que devuelve algo más que una simple reproducción de la propia imagen.

No siempre tenemos  que  escuchar de los amigos lo que queremos oír. A veces conviene oír la verdad de ellos.

Al final, no nos acordamos tanto de las palabras de nuestros amigos, sino de los silencios de los mismos.

La amistad de los amigos es como la salud: Nunca nos damos cuenta de su verdadero valor  hasta  que  la  perdemos.

La amistad de u amigo  es el ingrediente más importante en la recta de la vida. Una vida sin amigos es como vivir en una isla desierta, sin agua, sin alimentos, sin luz y…

A mis amigos les adeudo la ternura y las palabras de aliento y el abrazo,  el  compartir  con  todos ellos la factura que nos presenta la vida paso a paso.

Nosotros cuando oímos decir que “un amigo es un tesoro” o que  “donde está tu amigo, está tu tesoro”, nos damos cuenta de que esas palabras resuenan  como un aldabonazo en nuestro interior.