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En la punta de A Lanzada, parroquia de Noalla (Sanxenxo, Pontevedra), se encuentra uno de los santuarios gallegos relacionados con la fecundidad: se trata de la ermita de A Lanzada, capilla del Siglo XII.

La playa de La Lanzada se convierte en punto de encuentro de devotos que desean tener descendencia. Es un clásico entre los ritos de fertilidad. La fama de este arenal se debe a la creencia de que sus aguas son fuente de vida y tienen la capacidad de promover la fecundidad de las mujeres que realicen un baño ritual.

La playa de La Lanzada está dividida por una pequeña península de tierra que se adentra en el mar, y que termina en una especie de mirador cercado. Este promontorio guarda unas cuantas páginas de la historia de Galicia, ya que se supone que hubo allí un faro presumiblemente fenicio, y unas ruinas más modernas de un castillo del siglo XII.

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En esta península se halla la ermita dedicada a Nosa Señora de Area, pero que todo el mundo conoce como A Lanzada. La Entrada principal de la ermita de A Lanzada está mirando hacia el mar. Pocos metros más adelante hay unas escaleras que bajan hasta las rocas. Allí se encuentra la <>, un conjunto de piedras de formación natural que tienen forma de cama y que constituyen una pieza imprescindible en el ritual de fecundidad. El otro elemento del mismo son las propias olas de la playa.
Numerosas parejas se acercan a este alejado y paradisíaco lugar con la única intención de que el ritual les otorgue la fertilidad y conseguir así la ansiada descendencia. <>.

La tradición manda que el ritual debe hacerse en la víspera del día de San Juan. Los amantes deben ir esa noche a la <> y consumar el acto sexual en este espacio que forman las piedras junto a la playa. A continuación, la mujer debe ir a la playa que está junto a la ermita y mojarse con <>, de modo que cada una de ellas le llegue hasta el vientre. Éstas simbolizan los nueve meses de embarazo, que – según los creyentes – la Virgen concederá a los aspirantes a progenitores.

El ritual de fertilidad de A Lanzada tiene también sus variantes, según están recogidas en las tradiciones populares y en la literatura. Una de ellas es que la mujer moje su vientre con siete olas en vez de nueve. Entra también dentro del ritual el encender una vela de cera virgen después del baño, y pasar por debajo del retablo de la capilla como petición de amparo. También hay fechas alternativas, como son las visperas de los días de fiesta en honor a la virgen de A Lanzada, o el día de la Ascensión, antes de salir el sol.

Otro de los rituales que también se realizan los días de fiesta en A Lanzada consiste en entrar en la iglesia, escoba en mano, y barrer tres veces por detrás del altar para echar fuera – de forma simbólica – todos los males.