Se hacen casi cotidianas las noticias de actos de violencia en nuestro país en nuestra  ciudad o en nuestro barrio.
 

   Lamentablemente la violencia callejera, familiar y cotidiana se ha hecho una realidad demasiado frecuente.
 

   Los medios de comunicación nos traen a diario noticias violentas internacionales, de guerras y de atentados suicidas. Para mi parece que el mundo está hecho  de estos ingredientes solamente. Pero nada se dice de las violencias más cercanas a nosotros, las que conocemos por los rumores que después son confirmados, bien por los medios escritos o las televisiones nacionales o regionales y que ocurren precisamente aquí, las que pudiéramos evitar y prevenir.
 

Volvamos nuestra reflexión una vez más, sobre la espiral de la violencia más frecuente, a la que por desgracia, le damos menos importancia “La llamada violencia cotidiana”con frecuencia creciente nos encontramos escenas vergonzosas en plena calle de las ciudades, como puede ser .el tirón del bolso de una pobre mujer, o de aquel  extranjero o visitante que por medio de la navaja le quitan su máquina de fotos o de video y aún las más odiosa la violencia de género.
 

   No nos acostumbremos a esas violencias, no aceptemos tal monstruosidad como si nada ocurriera, actuemos todos y denunciemos estos acontecimientos  tan tristes y vergonzosos.
 

   La  más  indignante es  como digo antes esos ataques callejeros, que para robar o para el atraco o bien la violación  haya necesidad de llegar a matar, no nos acostumbremos a verlo casi normal, como la mujer maltratada y posteriormente es  asesinada.
 

   Todos podemos recordar algunos de estos hechos en nuestro propio barrio. En nuestra ciudad o bien en nuestras carnes, nosotros los mayores de edad podemos comparar: “que siempre han existido actos de violencia”, de todas las clases,-pero parece, que ni eran tan frecuentes, ni eran tan numerosos, ni eran vistos con tanta naturalidad o resignación como ahora.¿Cómo  es posible que nos acostumbremos a tales violencias? ¿ Cómo es posible que las aceptemos como parte del mundo que cambia? ¿Hasta donde está cambiando nuestro mundo nuestra ciudad o nuestro barrio? ¿Cómo es posible que se silencien estos actos? No lo comprendo, pero es cierto, cada día abundan más.
 

   ¿Por qué se silencian los hechos de violencia en nuestro país? No estamos hablando del morbo de la crueldad,, no estamos hablando de la prensa  amarilla  que muestra  gráficamente , muertos o heridos. Eso no ayuda a nadie, solo difunde la violencia y la dignidad de las víctimas .Se trata de que cuando se silencian las estadísticas de actos  violentos , se obvian las noticias, para presentar una atmósfera de normalidad.
 

   Ahora bien. Informar sobre lo que está pasando en la realidad no evita el problema de fondo..El problema de fondo es encontrar las causas profundas de la violencia. Es preguntarse ¿por qué crece la violencia callejera?.Y responder con honestidad.
 

   Me pregunto ¿ para qué mata la gente? .¿para qué asalta?.¿para qué  se organizan y se juntan los delicuentes? .En el mundo de hoy, casi siempre hay varios implicados, hay varios que planean, unos asaltan y otros receptan, unos venden y otros compran (éstos son los peores) otros asechan y luego matan. Es muy necesario atajar a tiempo esta tendencia de organizar la violencia ¿Qué se lo pregunten a esas familias de joyeros? , que han expuesto sus vidas y sus bienes para que ahora esa gentuza , maten y roben., que pregunten  también a esos hijos huérfanos de aquellas mujeres asesinadas. Si hay que hacer una batalla en serio y en firme hagamosla  contra la verdadera delicuencia . El desorden social, es señal de deterioro moral y un grave peligro para la gobernabilidad..
 

   La marginalidad y la pobreza asalta, sobre todo, para robar. Se roba cuando no hay vergüenza y cuando hay mucha necesidad. Nadie roba si tiene vergüenza, es decir, si tiene formación ética,  aunque tenga mucha necesidad material. Nadie que tenga sus problemas resueltos mata para robar, o asalta para robar, y  asesina a una mujer indefensa, a no ser que sea un desarraigado o un marginal abandonado  por la sociedad.
 

   Eduquemos a nuestros hijos en la decencia,  y en el diálogo , en la disuasión , la ternura y el amor ,denunciemos  y   no   acostumbrémosnos  al  miedo y al silencio de callar..La violencia así  disminuirá.
 

Abuelonet.com
Córdoba.