Susto mayúsculo en un vuelo de Air Canada. El avión de pasajeros partió de Toronto con destino al aeropuerto londinense de Heathrow, pero no pudo alcanzar su destino. 

La nave tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en las instalaciones irlandesas de Shannon, pero no por incidencias meteorológicas ni problemas técnicos, sino por desórdenes mentales de uno de sus pilotos. 

Los pasajeros se enteraron de la curiosa causa cuando vieron al tripulante salir muy nervioso de la cabina de mando gritando que quería “hablar con Dios”. 

Desde Air Canada han reconocido que el miembro de la tripulación no estaba en condiciones de realizar su trabajo, pero en ningún caso han mencionado problemas mentales. Eso sí, han indicado que “el individuo está ahora recibiendo cuidados”.

 Al final, los viajeros llegaron a su destino ocho horas después, en otro avión y, esta vez, con un piloto más cuerdo.

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