La propia existencia y el sentido del mundo en que nos encontramos sumergidos, me responde por la vida de la fe, a mis dudas o preguntas, la misma vida en forma de amor me da el conocimiento suficiente para el florecimiento si eres persona de verdad.

No sé, por cual camino de los muchos y distintos existentes en la vida escogí con anterioridad a la edad de mi inocencia, lo que si llegué a comprender, fue el rumbo y horizonte a los que tenía que continuar, no emitir ninguna de las interrogaciones que nos hacemos las personas para conocernos por si mismo, todo esto es lo que yo quiero transmitir a todos por medio de estas páginas. Para eliminar respuestas e interrogantes ante tantas preguntas que la vida misma nos hace, he llegado a la conclusión de reunir mis notas, apuntes y borradores para llegar a formalizar aquello que no supe plasmar en su día.

Es muy fácil que creemos una persona imaginaria distinta a la real, proyectando en ella nuestro propio modo de ser, o pensando que tiene cualidades que en realidad no se posee. He escrito para mis nietos un libro que he titulado “Vivencias escritas de un abuelo para sus nietos”. En él escribo recuerdos que poseía en mi mente guardados desde mi niñez hasta mi edad adulta. Lo he escrito como si se tratara de un cuento de abuelos para sus nietos, les menciono mi juventud, los altos y bajos que he tenido…

También les hago mención de cuales fueron mis puntos bajos, explicándole fueron iguales que los de ellos mismos, yo haber perdido a dos hijos y un yerno y ellos haber perdido a sus padres; les quiero hacer llegar que tenemos que ser valientes aunque algunas de las veces nuestras lágrimas caigan por nuestras mejillas y, que tenemos por todos los medios salir poco a poco de ese profundo y oscuro pozo que la vida nos ha sumergido.

Cuándo terminé ese libro, me di cuenta haberme dejado muchas cosas en el tintero sin contar, que fue motivado a mi ignorancia de no haber escrito antes; ahora, un año después he destapado ese tintero para que una vez vaciado puedan leer todo su contenido al que he titulado “Lo que un abuelo se dejó en el tintero” expresando en él con todo detalle aquello importante de mi vida que no llegué a decir en mi primer libro.