Aproximadamente por espacio de dos meses llevo viviendo o mejor dicho como inquilino de la Residencia de Mayores “EL YATE”.A mis 84 años de edad y desde el interior del mismo que el lugar idóneo quiero hacer algunos matices de lo que es una Residencia de Mayores.
Mi entrada como inquilino en sus primeros días en esta Residencia fueron algo así como ver “ a un pajarito dentro de una jaula intentando querer salir de ella” como si se tratara de algo no apto para mis cualidades físico psíquico del pasado de mis últimos escalones por esta vida.


Mi persona ha traído necesaria en algunos de los momentos la “ ayuda humana” la que es muy necesaria para la realizar los más simples hábitos de la rutina diaria, como puede ser entre otras atención a la limpieza de la casa, las compras a supermercados, la elaboración de comidas varias a nuestra dieta mediterránea y sobre todo y lo más necesario y obligatorio para mi como hombre que quiere a una esposa con la cual lleva compartiendo vida por espacio de 66 años, la que desde hace algunos años viene padeciendo de “ demencia senil”
Dos días nada más necesitamos para la tramitación de documentos preceptivos para nuestro ingreso en esta Residencia para Personas Mayores de “ EL YATE por medio de la persona idónea para estos menesteres

HE IDO ESTUDIANDO Y COMPROBANDO CUIDADOSAMENTE A LA VEZ Y A LO LARGO DE LOS DÍAS QUE LLEVO EN SU INTERIOR PARA NO ESQUIVOCARME, TODO CUANTO ACONTECE EN CUALQUIER RINCÓN O ÁNGULO QUE LA COMPONE Y DE ESTA FORMA PODER HABLAR MINUCIOSAMENTE UN POQUITO DE ELLA. Se encuentra destina a la atención social de personas mayores, posee un régimen de internamiento garantizado, completo su vigilancia desde cualquier punto de la misma por personal no ya de por si cualificada para llevar con un máximo y exquisito cariño que de antemano necesita una persona mayor, como puede ser el amor que como agua bendita es precisa en estos lugares.


Mencionando a todos sus empleados, son unos menesteres y unas ocupaciones muy duras que nosotros jamás sabríamos valorar de una forma u otra, el que escribe estas humildes letras omite los nombres no de unos u otros, todos en su conjunto para que no sean ofendidos en los relatos escritos y que por un descuido dejara de relatar. Todos son seres humanos implacables que independientemente de sus remuneraciones salariales o de cualquier otro empleo o categoría dan a cada uno de nosotros ( sus inquilinos), que puede ser desde el más mínimo beso en nuestras mejillas como aquellas palabras llenas de amor y cariño más deseado y que nosotros las personas mayores necesitamos para llenar de sabia nueva nuestros corazones debilitados y gastos por el paso de los años, cuyas caricias y amor verdadero nos hacen ser mejores comprendidos y más cariñosos con ellos.

En definitiva, nos hacen sentirnos como una familia nueva ¿! Que difícil es esto hoy día, verdad?!
Siempre con sus palabras amables y con sus sonrisas en los labios nos llenan de felicidad, por eso animo a todas las personas a seguir haciendo esta labor tan importante para el resto de la ciudadanía y aún más para nosotros que lo necesitamos más que nunca “Las Personas Mayores” Desde aquí quiero lanzar esta pregunta: ¿alguna vez nos hemos parado a pensar qué haríamos si no existiesen Centros como estos? ¿y que serían sin gente como ellos?
En esta Residencia e Mayores poseemos de una exquisita atención médica-sanitaria con un máximo interés, cuidado y control a las personas que lo requieren según necesidades de cada uno… Todo el interior del edificio se encuentra acondicionado con barandillas de apoyo en forma continuada en sus pasillos y zonas de paso que nos permiten la libre circulación en silla de ruedas.

En otros momentos y como tendré tiempo para ello trataré hablar más de lo que conlleva estar incorporado en un edificio lleno de muchísimos años de edades esperando el final de nuestras vidas.

Abuelo Andrés Téllez.
(Inquilino de “El Yate).