Hay muchas cosas que hoy pasan por mi cabeza y cada una debería tener su propia entrada, por eso hoy será esta:

¡¡¡Vivir solo!!

emancipacion

Ayer 6 de agosto. Ya lo decidió, se marchó del nido del hogar de su madre. Si ha querido uno de mis nietos emanciparse para tener una personalidad propia y una formación adulta completa y en libertad.

Ya se ha marchado y alquilado un pequeño apartamento en lugar distinto al de su madre. ¡Ya es libre según su parecer!.

Ha dicho adios, hogar de mis traumas infantiles, te dejo para siempre, se acabaron las interrogatorios inquisitoriales de una madre y hermana mayor que ha dejado con lágrimas en los ojos.

Este abuelo sabe que los hijos de hoy día tienden a evolucionar paulatinamente hacia la emancipación, lo queramos o no.

Aquellos pequeños a los que hemos querido tanto encuentran las riendas de su vida y sueltan amarras para afrontar solos todas sus decisiones. Nuestro apoyo es confiar en que saben lo que hacen.

A muchas personas esta situación le entristece, como si produjera una separación definitiva . Sin embargo, solo significa un cambio en la relación. El tiempo trascurre más rápidamente de lo que somos capaces de aceptar, en realidad se impone y tenemos que decir “adíos a nuestros pequeños” y saludar a estos adultos, que además son

ese papel.

El amor nos unirá para siempre, pase lo que pase, lo sepamos expresar o no. El amor se encuentra ahí, en el seno de la familia y en nuestro sentir. Lo que cambia, es la posición existencial en la que nos hemos instalado tanto años.

Quiero manifestar a este nieto que ¡su madre sigue siendo su madre! Aunque él quiera ignorarlo.

Lo que una madre dice a ese hijo:

Tu partida

En el silencio de una tarde triste te ví partir,
me conformé tan solo con mirarte
y mi corazón nada podía decirte.
Voy a llorar sin contenerme,
y cada lágrima serán mis fuerzas
para luchar en contra de este amor de Madre-

Escribe Abuelo Andrés.