Hago un repaso de lo vivido y me viene al pensamiento el temor de estar solo, piensas y te dices para ti que opinaran los demás de mi, hasta que pude darme cuenta de que de todos modos opinarían igual de ello.

Hoy día doy gracias por todo lo vivido y he comprendido inmediatamente debía tener fe de mi mismo para hacer desaparecer esa soledad de mi mente y desechar el dolor de mi cuerpo.

He aprendido por mi edad que al estar solo siempre piensas en que la muerte se encuentra más cerca de uno mismo pero que ella no es el final, sino más bien un comienzo de otra existencia desconocida.

Puedes experimentar internamente el acercamiento de dejarte llevar a otra clase de libertad necesaria para deducir la voluntad de Dios.

Si no reconociéramos nuestra ignorancia nos alejaríamos de la sabiduría.

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