Los argumentos básicos de la aprobación del plan de Cullera (Valencia) para la construcción de 5.000 viviendas con 33 torres de 25 metros de altura, es el riesgo de no estar garantizado el abastecimiento de agua, como el dominio público marítimo-terrestre y el bloqueamiento de los accesos a Cullera .
Para la mayoría de ciudadanos de Cullera, seria una masificación, para otros los grandes beneficiosos por el empleo y el turismo que significaría una riqueza para sus imperios, con esas torres de viviendas, que significara para este pueblo romper su ecología y su arquitectura, ya se muestra actualmente maltratada por la planificación urbanística ¡ En contraste con la zona del casco antiguo antes de la masiva invasión turística de los 70!y si a esto, le agregamos ahora esas 33 torres más,¿ que será ese pueblo?, posiblemente algo así como ¡Manhattan en Nueva York! donde nadie se conoce aunque viva uno frente al otro…supuesto que tomando como base las estimaciones de sus proyectos recientes, Cullera podría multiplicarse por tres sus actuales 23.000 habitantes, que alcanzaría a la cifra de 65.000..
Me sorprende al tiempo que me indigna, que la gente piense ¡¡Es que esto es así!!La división de competencias entre las administraciones gubernamentales es un desastre en España, si yo digo “blanco” el otro dice “negro”, las perspectivas son de especuladores de terrenos bien robando terreno al mar o bien esos terrenos frutales que sus propios dueños los especulan, su final es –todos la mataron y ella sola se murió.
Se está escribiendo mucho en estos días en la prensa que tanto el Delegado y Subdelegado del Gobierno de Valencia,” consideran que existe riesgo de inundabilidad, y no está garantizado el abastecimiento de agua que afectará al dominio público marítimo-terrestre.”.Hay que tener las máximas garantías en la construcción de esas torres y delimitar las zonas susceptibles de sufrir inundaciones desde el punto de vista meramente hidráulicos, ya que los ríos son los ejes naturales que recogen las aguas generadas en su cuenca y las transportan hasta su desembocadura, bien a otro cauce más importante, o directamente al mar. El pueblo de Cullera es una porción de territorio que más va a cambiar en las últimas décadas, no solamente desde el punto de vista estético, también por lo que se refiere al imaginario colectivo y a la falta de las infraestructuras necesarias para soportar el número de vehículos que circularán por la zona.
La producción de electricidad permanente exige fuentes de alimentación fiables o medios de almacenamiento (sistemas hidráulicos de almacenamiento por bomba, baterías futuras pilas de combustible de hidrógeno, etc.). Así pues es otro de los mayores inconvenientes a las que se ha de pensar para esa gran cantidad de personas que se concentrarán en ese lugar al que ya se le ha bautizado como “el Maniatan de Cullera.”
Hay que tener en cuenta muchas cosas para no hacer de un pueblo rustico a un pueblo lleno de rascacielos, luego será tarde, tienen que estudiarse por los gobernantes lo que será un mal de lágrimas después. No dejad que os engañen, si os viene a la mente pensamientos como “¿me estaré engañando yo mismo?” tienen ustedes que negarlo rotundamente una y otra vez, hasta que ese pensamiento se parezca al ruido que hace una gota de rocío al caer a tierra en una mañana de junio.
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