Hoy es un día especial para escribir, si muy especial para mi, porque quiero homenajear la muerte del perro mascota de mis nietos Noél y Álvaro, era de raza American Staffordshire Terrier o Amstaff, es una raza molosoide de origen enigmático pues no se cuenta con un registro exacto de su aparición.

A la vez quiero también les sirvan a mis nietos de consuelo el siguiente poema de Unamuno, para que con el mismo reflexionen acerca de la fidelidad, las convicciones y la muerte de su precioso y cariñoso perro, de antemano se en la situación tan dolorosa en los que ambos se encuentran ya que están pasando unos malos momentos mis queridos nietos.

Han llorado su muerte,  y también se que le han de recordar por mucho tiempo, le querían como si se tratara de un ser humano supuesto que lo criaron desde cachorrito motivo por el cual nunca lo olvidaran.

¡Si supieras, mi perro,
qué triste esta tu dios porque te has
muerto!

¡También tu dios se morirá algún día!
Moriste con tus ojos
en mis ojos clavados
tal vez buscando en éstos el misterio
que te envolvía

¡También tu dios se morirá algún día!
Moriste con tus ojos
en mis ojos clavados
tal vez buscando en éstos el misterio
que te envolvía.

Y tus pupilas tristes
a espiar avezadas mis deseos,
preguntar parecía:

¿A dónde vamos mi amo?
¿A dónde vamos?
¡Oh, ya no volverás, mi pobre perro,
a sumergir tus ojos.