La Plaza de Colón de mi Córdoba posee unos jardines que datan del 1905 y que fueron remodelados en 1994, es uno de los pulmones refugio frente al tráfico circundante, la prisa, el desasosiego… es una isla de vegetación rodeada por un anillo de edificios de siete plantas que lo ahoga.

El semblante que hoy ofrecen los jardines del Campo de la Merced no es de muerte sino de vida bajo la arboleda, que cobija amorosamente los juegos de niños y la taciturna reunión de jubilados y las palomas libres, que se desplaza en un blanco barullo hacia la mano que les brinda alimento.

El centro geométrico de este corazón verde lo constituye la fuente en el centro de los jardines que se construyó en los años veinte, Es una obra neorromántico, realizada en hormigón. Sobre el centro del gran pilón circular, anillado por tuyas, surge el pilar central, sobrecargado de veneras y peces de leyenda, sobre el que se encaraman dos tazas de crecientes rematados por el penacho de un copioso surtidor, que al caer el agua a borbotones forman especies de cascadas.

Los ocho paseos radiales conectados con las entradas confluyen en el círculo central, todo pavimentado de rojizos adoquines, que, aunque proporcionan más pulcritud, añoran el albero de antaño. A la vera de la fuente dibuja su exótica silueta oriental el somnoliento morabito, hoy transformado en modesta mezquita y sede de la Asociación de Musulmanes que fue edificada durante la guerra civil de los años 1936-39. En octubre de 1950 se destinó a Biblioteca Popular orientada a temas árabes e hispano-marroquíes.

Entre su arboleda existen robustos plátanos de sombra, palmeras datileras y canarias, árboles del paraíso, naranjos, recios pinos, moreras y álamos que independientemente de sus sombras en verano perfuman el ambiente del jardín.