Quiero dar  con estas pinceladas un recordatorio de la historia de las nevadas que han embellecido con su capa blanca a mi ciudad Córdoba.

Con la ayuda de periódicos de la ciudad quiero hacer un pequeño resumen o balance de las nieves caídas en Córdoba desde hace siglo y medio: El 30 de diciembre de 1853 nevó en esta ciudad cordobesa por un tiempo de 28 horas consecutivas, tanta nieve cayó que algunos montones alcanzaron los segundos pisos.

Las noticias mas añejas, redactadas en telegráficas gacetillas, destacaban la transformación de la ciudad por el efecto del  manto blanco sobre sus calles estrechas y sus monumentos con un aire decadente en los que tantos atractivos vieron sus  habitantes, los caminos que serpenteaban por las huertas que quedaron intransitables para los tiros de bestias y los árboles de las alamedas resultaron tronchados en sus ramas por la carga de tanta nieve, aquello para los cordobeses tuvo que ser un fenómeno curioso por ser desconocido para la mayoría de los vecinos de aquella época tan lejana.

Córdoba la mayoría de escritos de aquellas fechas que  por aquel crudo invierno la catedral de Córdoba componía  un escenario insólito por las caprichosas formas de los témpanos  en las gárgolas, canalones y sus tejados blancos. Se contaba que aquellos días negros revestidos del manto blanco, la crudeza de la nieve fue un elemento de adversidad más a añadir al terremoto y al eclipse lunar coincidentes en el mismo periodo. Dignos de desgracias al que se añadió la alarma por la escasez de existencias de picón, principal elemento básico  para poder calentarse en aquella época.

A partir de 1912 empiezan a medirse las temperaturas y cambios del tiempo en Córdoba en dependencias del Instituto General Técnico instalado en Veterinaria, situado en la llamada hoy día Avenida de Medina Azahara frente a los acuartelamientos de Artillería y Guardia Civil respectivamente. Por esta circunstancia no existen datos precisos de las nevadas de 1906 y 1911. Sin embargo las nevadas de los días 28 y 29 de enero de 1915 ya figuran como primeros apuntes de la meteorología, aunque  su breve duración solo dio pie a cortos comentarios en los diarios, pero  sí este temporal mantuvo ateridos de frió a los cordobeses en especial a personas de mayor edad.

Hubo un especio largo de tiempo que no nevó en la ciudad hasta que el 26 de diciembre de 1926 apareció un gran temporal de frío y nieve, cayendo copos dulcemente en los jardines y monumentos que volvieron a verse cubiertos de esa sabana blanca de nieve, según “El Diario Liberal, cuenta que estuvo nevando sin interrupción cinco horas, tiempo suficiente para dejar los jardines de la Victoria con un aspecto maravilloso para los ciudadanos cordobeses.

Durante los inviernos de la posguerra se contabilizaron en la capital cuatro nevadas consecutivas en  1944, 1945, 1946 y 1947. La primera estuvo precedida por meses de sequía que para remediar tal situación se organizó una procesión de rogativas el 20 de febrero que partió desde la Iglesia del juramento con las imágenes de San Rafael, La Virgen de la Fuensanta y San Isidro Labrador, cuatro días después  bajó la temperatura, nevó y durante una semana Córdoba soportó fuertes aguaceros que saturaron los campos de este preciado líquido.

En enero de 1945, tras 18 días de temporal en España, la nieve volvió a aparecer por Córdoba los días 12, 13, 14 y 16 para agravar la situación de una población aterida por el frío y castigada por la miseria y el racionamiento existente en estas fechas cruciales.

El fenómeno volvió a repetirse el 19 de enero de 1946 y 26 de enero de 1947, amaneciendo los cielos con cara de nieve y, aunque débiles, cayeron algunos copos que no llegaron a cuajar.

En la siguiente década se registraron tres nevadas en 1953, 1954 y 1956, la primera el 15 de febrero  que terminó por modelar caprichosamente los rincones más emblemáticos de la ciudad. En enero de 1960  se registró una nueva nevada de frágiles copos y hasta 1971-dos veces-, luego nevó nuevamente en 1983 y 1999  aunque en estas ocasiones sólo para ver de cerca unas manchas blancas en las faldas de la sierra. Si en antaño este fenómeno meteorológico despertaba curiosidad, las del  26 de enero del 2006 y la última del 22 de enero del 2007 que los cordobeses equipados con cámaras digitales salieron a grabar y fotografiar monumentos, paisajes y vistas espectaculares de las cercanías de la ciudad para guardar sus imágenes  como un recuerdo a sus descendientes de estos magníficos coloridos llenos de paisajes silenciosos pero llenos de esplendor como es ver a Córdoba vestida de blanco por la nieve.

Todo aquel que pudo, se desplazó con vehículos o elementos propios para disfrutas ampliamente del panorama que ha ofrecido durante varios días por la mayoría de nuestros pueblos y sierras cordobesas y como no por toda la región andaluza.

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