Voy a seguir dando amor a mi esposa María, aunque mi cuerpo se destruya de tanto dolor en medio de la oscuridad y mi rostro quede lleno de tristeza.

Lo que cuenta no es lo que se da, sino el amor con el que se hace. La felicidad no depende de lo que nos pueda pasar, sino de la forma en que percibimos lo que nos ocurre, motivo por el cual ese amor no es la recompensa que nos eleva el alma, es un amor que cada vez nos hace llegar aún más y más a nuestra felicidad en los momentos difíciles. ¡Vale la pena sufrir, porque es la manera de aprender a amar con todo el corazón.!

Me he de entregar en todo, para sacar de su cuerpo aquella gran sonrisa y alegría perdida que antes poseía, para que no se sienta aparte y olvidada que en el tiempo se perdieron y nadie las recogió… nadie las liberó… Pero un día, gran pérdida tuvo lugar, sus risas han cesado, sus carcajadas han enmudecido y por eso mi alma ha entristecido a mi corazón. La luz se fue apagando y poco a poco la oscuridad ganó. Adónde fue tu sonrisa María? adónde?…

Tu esposo seguirá adelante subiendo peldaños por la escalera de la vida, uno a uno dándote todo mi cariño, mi dulzura y todo mi amor para que sigas estando a mi lado hasta la eternidad.

Tu enfermedad se ha llevado la ilusión de mi existencia/ y en mi pecho dejas una honda herida/ con mi recuerdo inolvidable de amor.