Queridos nietos:

Hace años que  os escribí varios libritos, en los que os deseaba en primer término a todos una vida feliz, en alguno de ellos os comentaba algo sobre “ Las cuatro generaciones”, para que con sus contenidos intentarais  vivirlas y continuéis  con vuestra felicidad.

Han pasado esos años y algunos de vosotros  empezaís una nueva etapa en vuestras vidas por caminos diversos, pero con una misma realidad la felicidad en toda su plenitud.

Si eliges el matrimonio con vocación , no olvidéis  que es un compromiso entre tres, DIOS, TU MISMO Y TU GRAN AMOR.

-Formarás una familia, donde debe reinar el amor gratuito, desinteresado y generoso: el lugar donde se aprende a amar, el amor recíproco de los esposos que luego se prolonga en el amor de los hijos, este es en el cual la persona es amada por si misma, es una comunidad estable de amor entre hombre y mujer, basado en el matrimonio de la vida, ahí es donde tenemos que cambiar el YO por el NOSOTROS, por lo que hay que estar siempre dispuestos a perdonar, y de esta manera  es cuando  podéis  colmaros de felicidad.

El dolor y el sufrimiento son compañeros de viaje en esta vida, como la que este abuelo ha pasado a lo  largo de la misma- ,agarrarse  a ella siempre para vuestro bien ; pedir gracias a ese Dios para llevaros con alegría , hasta el fin de vuestras vidas.

Buscar siempre el consejo de este abuelo o de otro cualquiera, ponerse a su lado que con sus experiencias están en condiciones de ofreceros consejos dignos y enseñanzas preciosas.

-No tengáis miedo en la vida, la ayuda  de la fuerza divina siempre es más potente que las dificultades que en ellas os encontréis .Los abuelos son un ejemplo de vida, sabiduría y experiencia , el amor de un abuelo a sus nietos es un amor que va más allá del tiempo, a la vez que lo colma de sentido mediante el ejemplo, por lo que tenemos que fomentar el respeto y escuchar sus vivencias con interés..

Ahora os pido solamente dos cosas: leer estos consejos de ven en cuando, y guardarlos en lo más profundo y querido de vuestros corazones.

ABUELO ANDRES