Ha sido un fin de semana maravilloso, el cielo estaba azul y un Sol radiante cuando llegó mi cuñado Paco como hace todos los domingos a recogernos a mi esposa y a mí en su vehículo a nuestro domicilio ( al que yo le digo con algo de guasa ¿ hombre si es el mismo chofer de todos los domingos, pues como siempre llévenos al mismo domicilio de los domingos?, lo que con mucho gusto y cariño de su parte nos traslada a su casa para pasar el día completo. Allí mi cuñada Paquita a la que yo cariñosamente la llamo “Paqui” nos espera en las escalera de su rellano para darnos los buenos días y saludarnos cariñosamente en unión de su gran amiga Vitori.

Parte de la mañana la pasamos mi cuñado y yo dándole unos toques al ordenador hasta que llega la hora del almuerzo que esta semana nos ofreció mi cuñada y que fue un buen perol de callos con patatas fritas dejándonos satisfechos a los cinco comensales. He de decir en honor a mi cuñada Paqui que hace unas comidas riquísimas y suculenta…¡ no. no es hacerle la pelota para la próxima semana!…es que ella es una buena cocinera, de verdad?.

Llenos los estomaguitos decidimos acelerar la digestión echando unas partiditas al parchís mientras sentíamos caer el agua de lluvia que en aquellos momentos estaba haciendo, en unos de los descansos obligados nos tomamos el ya obligado bombón helado y el correspondiente cafetito.

Después de algunas desavenencias en el juego del parchís decidimos cambiar el juego por unas partiditas al bingo automático donde los números son cantados a viva voz mostrándose en grande en medio de la pantalla del televisor.

Entrada la noche nos atrevimos a cenar frititos unos calamares exquisitos mientras veíamos la novela de Canal Sur titulada “Arrayán” donde se esconde una trama continua de peripecias. A las 23 horas dimos fin al domingo por lo que mi cuñado Paco como hace siempre generoso y amable preocupándose de nosotros mi esposa y yo nos trasladó en su coche hasta nuestro domicilio.