Se ha demostrado en Barcelona en la primera gran muestra en España de la vida y obra de Charles Chaplin donde el comisario de la muestra Sam Sturdzé le costó hacerse oír mientras en una pantalla Charlot libraba un delirante combate de boxeo en una de las escenas de Luces en la ciudad (1928-1931).

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Chaplin nos recuerda que los temas serios se puedan tratar con humor, ya que la importancia del gran cómico residía en su humanidad en su manera de plantear la relación del hombre con la sociedad.

La exposición, que inició su andadura en 2005 en Jeu de Paume (París), incluye unos 300 documentos entre fotografías, escritos, álbunes, recortes de prensa y películas. Tenemos que agradecer a la familia Chaplin que nos haya abierto sus archivos personales para explicar la trayectoria del artista.

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Charles Chaplin , mas allá del éxito comentario que le ofrecieron sus primeras películas, fundó sus propios estudios cinematográficos, donde empezó a dirigir sus producciones.

La muestra quiere poner de relevancia que la figura de Chaplin es “moderna” y que consiguió “crear y dominar” un mito con Charlot que supo atrapar tanto al público popular como a los intelectuales y artistas, fue también aclamado como cineasta.

En el momento álgido de su carrera, Chaplin optó por el compromiso, y a partir de los años treinta sus películas incluyeron regularmente elementos de crítica social. Su posicionamiento político provocó un lento distanciamiento del público de masas.


Con la llegada del cine sonoro, en el año 1940, Charlot habló en el que fue su último papel.

Si una de las claves del éxito de Charlot fue la pantomima – sus movimientos fueron objeto de imitación casi de inmediato, no lo es menos la coreografía que configura con sus gestos y movimientos.