Archivo de la categoría ‘Nietos’

Vivencias escritas de un abuelo para sus nietos

Capítulo XVII

Anís del Mono.

La casa tenía dos patios uno más grande y el del interior más pequeño, en el primero de ellos unos especialistas nos realizaron un pozo de unos catorce metros de profundidad por un metro veinte centímetros de diámetro, pero no se llegó a encontrar ningún manantial de agua a pesar de su profundidad el que se dejó para aguas residuales.

Con posterioridad entre mi padre, mis hermanos y este abuelo hicimos un nuevo pozo en el segundo patio y a unos ocho metros de profundidad encontramos agua, pozo que nos alivió muchísimo para el abastecimiento de los trabajos de la casa, supuesto que teníamos que llevarla con cubos y un baño de hojalata desde una fuente de agua potable que existía en las inmediaciones de la carretera de Almadén (hoy Avenida Agrupación Leer más

Vivencias escritas de un abuelo para sus nietos

CAPÍTULO XVI.

Un día de cacería.

Cierto día el Sargento que teníamos en la oficina del Juzgado me invitó a pasar una tarde de campo y dedicarlo a la caza de la perdiz con reclamo, me animé y decidí pasar la misma con él, recuerdo fue un hermoso día de Sol para estar en el campo.

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Esta cacería se realiza cuando la perdiz atraviesa una etapa en la que se suceden los enfrentamientos guerreros entre los machos, dentro del seno de un bando, para la elección de la hembra por la que suspiran y así cerrar su ciclo biológico natural. Leer más

Vivencias escritas de un abuelo para sus nietos

CAPÍTULO XV.

Dos días antes de la feria de mayo de 1947 que se celebraba en el Paseo de la Victoria, mi compañero de apellido Andujar me comentó que como el Comandante y Sargento se encontraban haciendo unas diligencias en la Prisión Militar que estaba ubicada en uno de los espacios del Alcázar de los Reyes Cristianos y regresarían sobre las doce horas como era de costumbre, si le acompañaba para comprarse unos zapatos para dichas fiestas lo que sin pensarlo mucho decidimos hacerlo.

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Prisión Militar en Alcazar Reyes Cristianos en Córdoba-

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Capítulo XIV

Mi tiempo en el Ejército.

Este abuelo Andrés cumplidos los dieciocho años ingresó como soldado voluntario por un periodo de tres años el 1º de noviembre de 1945, tres años antes de la llamada por mi reemplazo 1948, en el Regimiento de Artillería num.42 de Córdoba, situado en aquella fecha en la Avenida de Medina Azahara hoy propiedad del Ayuntamiento de la ciudad que posee una instalaciones anexas a dicho Centro Oficial.

Mi periodo de instrucción duró tres meses, y después de la jura de bandera como tal soldado voluntario fui destinado como escribiente all Juzgado Militar núm.1 de la misma ciudad dependiente del Gobierno Militar y situado en la Plaza de Regina muy próximo a la calle el Realejo, en su antigüedad el edificio fue un convento de Regina Coeli de 1499 y posteriormente ha sido reconstruido para un Colegio de Minusválidos.

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Hablando de mi destino en el Juzgado lo componíamos un Comandante Leer más

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