Cada año, con la llegada de los Reyes Magos renuevo mis años de la niñez plasmándome a la edad de 10 a 12 años con la alegría de recordar otro año mas de aquellos Reyes Magos, de los regalos que me traían sus Majestades desde Oriente reflejando aún más esos anhelos.

Recuerdo que tenía que escribir una carta a sus Majestades para pedir el juguete de mi ilusión como para mis siete hermanos, yo como el mayor de ellos era el que tenía la responsabilidad de hacer el escrito. Era una felicidad la que sentía dentro de mi cuerpo al coger el lápiz, – si un lápiz,- supuesto que por aquellas fechas aún no existían los bolígrafos que hoy en día es con lo escribimos normalmente.- La escritura era comentar que habíamos sido buenos durante el año, que hacíamos caso a nuestros padres, eran letras llenas de amor, cariño y mucha espiritualidad.

La redacción se dedicaba exclusivamente en pedir juguetes a los Reyes Magos con nuestra creencia de que ellos eran los que podían traerlos, supuesto que nuestros padres carecían de dineros suficientes para hacerlo, ya que como antes he manifestado en la casa nos juntábamos ocho hermanos, mi padre era albañil y su jornal apenas llegaba para el sustento de la vida común.

Esa noche llena de ilusiones para nosotros nos hacía retirarnos a dormir temprano y esperar a la mañana siguiente para descubrir los regalos que nos pudieran haber traído Melchor, Gaspar y Baltasar, nos costaba mucho quedarnos dormidos por lo larga que se nos hacía.

Al llegar la mañana nos despertábamos llenos de ilusión y corriendo nos dirigíamos cada uno de nosotros al lugar donde dejamos las zapatillas creyendo que de forma milagrosa estaban nuestros solicitados juguetes. Muchísimas veces quedábamos traumatizados al ver que nuestra fantasía e ilusión quedaba en una respuesta falsa, al comprobar que no estaba lo solicitado en nuestra carta.

Mi niñez siempre creyó en esa magia que rodea la llegada de los Reyes Magos…NO creo que sea mentir…todo lo contrario…es regalar ilusión aunque solo sea regalar un beso a ese niño lleno de ilusión…también es maravilloso la felicidad y la sonrisa dibujada en las caras de esas criaturas…

Con mi relato no pretendo ganarme un premio ni el corazón vuestro, solo pretendo compartir con todos vosotros mi historia y recordar mi niñez, créanme que esto es divertido para mí, siempre me ha gustado enriquecer la inocencia de la niñez, la mentira va saliendo conforme van pasando los años.

¿Será que en el fondo, a los niños les gustan ser engañados?- La fantasía infantil hace que este valle de lágrimas que es el mundo, aparezca a sus ojos como un mundo mágico y sorprendente.

¿No seremos los adultos los que, al creernos desengañados, vivimos engañados?

El mundo es sorprendente y la vida es una maravilla y renovada constantemente. El paso del tiempo es el ladrón más cruel.

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