Mi madre  fue  una mujer sencilla como muchas mujeres  la que hizo crecer a sus ocho hijos, cuatro varones y cuatro hembras.

Ella mantenía la casa limpia totalmente de polvo, barriendo cuidadosamente todas las habitaciones, lavaba la ropa a mano en una pila, tanto de mis hermanos como la de mi padre y la de ella misma,  recogiéndola  y ordenándola en la noche para después darle el planchado oportuno con aquella plancha de hierro y en la hornilla de carbón vegetal.

 

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Nunca la vi tomar un descanso o una  siesta, siempre tenía que hacer. Asumo que estaba muy ocupada para detenerse y pensar para qué vivía.

Mi madre Ana, se desvelaba porque todos sus hijos tuvieran lo mejor que ella podía darnos,  multiplicaba el jornal de mi padre  que le entregaba cada semana, sufría porque en aquellas fechas difíciles el dinero no daba para muchas cosas.

Gracias madre por haber sido excelsa por aquellos regaños y a veces con la zapatilla en el culete, que de mayores supimos comprender eran para inculcarnos lo bueno de lo malo.

Recuerdo de ella cuando yo tenía unos doce añitos, que me tenía como su mejor confidente y amigo para mis hermanos y como no para algunas de la casa, quiso siempre mi asesoramiento para los regalos de Reyes Magos para mis hermanos.

No puedo dejar de recordar que me llevaba a la tienda de comestibles y ultramarinos llamada “Zamorano”, tienda que le daba artículos de fiado, la cual se encontraba  en la calle Santa Maria de Gracias de Córdoba, frente a un convento  de monjas  de clausura hoy día desaparecido por construcción de viviendas y un parque-jardín dedicado al poeta cordobés “Juan Antonio Bernier”

Por recomendación mía  le compraba a mis hermanos caramelos, chuches, chocolate y algunas que otras cosas más para el día de Reyes; en la noche anterior a esa festividad, nos disponíamos a realizar con unos cartoncitos  y papel de seda  hacíamos unos canastitos donde le echábamos  las golosinas, que una vez realizado  colocábamos juntos a sus zapatitos que de antemano tenían ya puestos en la ventana de la vivienda.

La mañana de Reyes a sus primeras horas ya estaban levantados  para  ver lo que aquellos Reyes les habían  traído de sus peticiones  e ilusiones formuladas, quedando muy contentos con aquellos canastitos llenos de chucherías. Cuando salían a la calle para ver a los demás niños del barrio, quedaban  tristes supuesto que a ellos no les  habían traído los juguetes que ellos con sus ilusiones tenían solicitado a esos Reyes Magos.

Por todas esas cosas y muchísimas más, este hijo no puede olvidarte madre, se que aunque yo no te vea   físicamente,  siempre estás junto a mí, porque te marchaste al cielo a los 73 años de una enfermedad maldita de la que es mejor no mencionar. Pero si puedo decirte madre, que aquello que yo hacía con mis hermanos en aquellas fechas inolvidables de Reyes las continuo realizando no con mis hermanos por ser ya mayores de edad pero si   con mis seis  nietos, siguiendo disfrutando de esas fechas inolvidables  ya que así me lo  enseñaste y  por todo esto te dedico como regalo esta poesía.

PARA  MI  MADRE  ANA
                                         
Para ti madrecita
Que dulce suena tu nombre de Ana,
Porque eres un verdadero amor.
Eres un rayo de Sol que da vida a mi corazón.
Eres la flor más bella que no puedo olvidar.
Porque has dado a tu hijo alegrías,
Amor y vida en su alma.
Fuiste   el verdadero   amor,
El alma de toda mi vida,
Fuiste la flor que,
abriste  mi corazón,
sólo para que este tu hijo
penetre en  el.

Evoca el recuerdo madre ausente de tu amor excepcional, fuiste esa fuente que inunda dulcemente mi corazón

Se que reposas en un limpio pedestal blanco  ,junto a tu nieto Pepe , y como un limpio monumental envías bendiciones a tus hijos y a todos los demás..

Madre, gozas del cariño de tus  ángeles : yo, aquí en la tierra recuerdo tus cariño
hacía mí…

Dios me dio la vida por medio de mi padre Manuel y tu me traites al mundo y con amor me has cuidado durante tu existencia, me abrazabas y besabas y yo olvidaba todos mis dolores…

Gracias a Dios le doy por darme esa madre, porque EL le dio muchos años de vida ella nos comprendió a todos mis hermanos y a mí.

Tu hijo Andrés.