ESCRIBIENDO DESDE EL INTERIOR RESIDENCIA MAYORES ”EL YATE”
(Córdoba)

Portada lateral con su porche

Hoy como todos los días paso a tomar el desayuno, una de las comidas mas favorecidas e importantes del día y la que nos permite afrontar la jornada con energía y fuerza necesaria, el desayuno ha sido compuesto por una taza de leche con cola.cao , unas seis a siete galletas y medio bollito de pan con aceite, posteriormente y seguidamente nos dan las medicinas correspondientes a la mañana.
Al poco rato saco a mi esposa María Josefa para darle unos paseos con el cochecito de ruedas dentro del perímetro exterior del edificio de la Residencia, una explanada de hormigón asfáltico de una amplitud bastante grande y muy llana de andar; es una de las maneras para poder respirar el aire puro y fresquito que precisamente hace en estos momentos muy apetecibles para todos los abuelitos en general y, cómo no tomar los rayos solares de nuestro hermoso astro el Sol, para que este nos curta nuestras pieles blancas por permanecer la mayor parte de nuestro tiempo en el interior del Centro y darnos con ello una necesidad bastante importante a nuestro cuerpo.

Subimos la rampa con el cochecito de María y penetramos en el Bar Cafetería en el que hallamos a los camareros Sr. Ricardo y Sr. Andrés para atender a toda persona que lo necesite y se siente en los veladores o mesas para un descanso personal.

Ahora bien, para contactar nuestro nivel de actividad física necesitamos hacer un merecido descanso acorde a nuestras edades avanzadas y como no entramos en la Cafetería-Bar del Centro que está hecho tanto para residentes como para familiares y amigos, aquí ingerimos algo refrescante para nuestros organismos. Efectivamente allí en su interior se hallaba el camarero señor Andrés, quien con un máximo de amabilidad y personalidad cara al público y aún más tratándose de una Residencia de Personas Mayores y del que necesitamos el mayor celo y cualidad en nuestros deseos nos pregunta: ¿Qué van a tomar los señores Andrés y María Josefa de este establecimiento que se encuentra a vuestra disposición.

Pasados unos momentos y descansar nos despedimos del camarero señor Andrés correctamente como es casi obligado y preceptivo en el interior de este Centro de Mayores. A la salida del Bar y a la izquierda existe una mesa que contiene una gran cantidad de cuadros plateados, que contados uno a uno con los que hay colgados de una pared son 17 piezas todos ellos con unas inscripciones agradeciendo cada uno de ellos a su manera al Centro de Mayores de “El Yate” y a sus empleados las atenciones profesionales como humanas habidas durante sus estancias el mencionado Centro.

Abuelo Andrés.

(continuará)