Los hechos han demostrado insistentemente que la enegía nuclear es uno de los errores tecnológicos, medioambientales, económicos y sociales más graves de nuestro tiempo.

Su peligrosidad ( que está demostrada inequívocamente: no  haría ni siquiera mencionar nombres como  Chernóbil, Harrisburq, Vandellós-I Tokaimura…, ni enumerar los numerosos incidentes que se van sucediendo en nuestra geografía y a las que se trata de quitar importancia), sus residuos radiactivos, su impacto radiológico, su fracaso económico, su íntima relación con los usos militares y hasta la tremenda impopularidad son entre otras, las razones que nos llevan a esta aseveración.

La mera existencia de los residuos radiactivos demuestra palpablemente el rotundo fracaso de la energía nuclear que, desde sus inicios, ha generado irresponsablemente enormes cantidades de peligrosos residuos  radiactivos sin saber que hacer con ellos.

Una muestra de estos peligros nos lleva al incidente  acaecido  recientemente en la central nuclear de Ascó I (Tarragona) sobre la determinada  emisión  de partículas.

Sería una pena que se terminara haciendo ascos a la energía nuclear de España por el problema de Ascó.

Urge que las autoridades, no terminen convirtiendo la piedra en una muralla .