Es una pregunta que llevo haciéndome desde algún tiempo ¿Por qué yo?… me ha tenido que tocar a mi el no poder disfrutar de una vejez tranquila llena de alegría después de 83 años pateando por la vida.

Ahora que podía disfrutar de esa vejez que todo ser humano tiene derecho junto a su esposa amada, ésta se pone enferma de “Demencia Senil”, y sigo preguntándome…¿Por qué yo?… Si no he hecho nada malo… ¿por qué me ha tenido que tocar a mi?”… no es que se lo deseara a otras personas. ¿Por qué la vida ya no me habla?… Sólo me acaricia el silencio en la estancia negra de mis pensamientos… donde no me ha tocado nadie.

Que habré hecho para provocar todo lo que me está sucediendo en esta vida que estamos atravesando, será por alguna razón que yo no sepa haber realizado malamente, si es así, he de tener esa gran fortaleza en lo que me quede de vida para saber sufrir el castigo impuesto con la mayor suavidad posible.