Ahí es donde yo quiero llegar hoy
Desde mi mayoría de edad, siempre  me ha gustado tener un coche para conducirlo yo personalmente y disfrutarlo, pero fue una etapa bastante difícil  pensar en estas cosas.

Primeramente tenía que tener en mente en hacerme de una colocación digna y aceptable para luego poder pensar en la adquisición de un vehículo a motor y solucionar mi vida.

Mi  mayoría de edad sólo pudo alcanzar a la compra de una bicicleta que en aquellos entonces era como tener un coche ¡pero que ilusión!.

Para llegar a la compra de un automóvil tuvieron que pasar muchísimos años hasta que pude llegar por mis méritos a tener un empleo digno como pudo ser” funcionario del Estado”, pero aun con esto no fue suficiente, tuve que esperar para ir ahorrando algunas pesetillas  que  eran  muy difíciles  de apartar de la parte proporcional de los gastos fijos de la casa.

En primer término tuve que sacarme el correspondiente permiso de conducir que me costó repetir una vez, hasta que por fin pude  conseguir  en el año 1972, y en esos momentos fue cuando ya comencé a pensar era necesario comprarse el coche deseado, efectivamente fue tener el permiso de conducir y comprar en la misma  auto-escuela donde hice mi aprendizaje y que llevaban un comercio de compra-venta de automóviles usados.

Mi sueldo por un lado en estas fechas de las que hablo y la carestía de vida por otro no llegaba para poder adquirir un coche nuevo, por lo cual me decidí en un 850-N de segunda mano, matrícula M-666.527 de dos puertas y con una pila… de kilómetros encima, el que me importó si no recuerdo mal 45.000 peseta al que le bautizamos con el nombre de “galapagito”, y así fue mi primer vehículo a motor de mi vida.

seat 850 - abuelonet

Con este vehículo hicimos infinidad de viajes a diferentes ciudades como  Madrid y Málaga  así  como San Sebastián para visitar a nuestro hijo Pepe  que se encontraba trabajando en ese País-Vasco que por cierto antes de llegar a  esta última población se nos rompió la junta de culata, pero se portó el pobre muy bien y nos dejó  llegar a nuestro destino, y días posteriores nos repararon la avería en un taller mecánico para poder regresar de nuevo a nuestra querida Córdoba.

Ya el pobre coche se resentía y se encontraba muy  cansado,  su respiración no era muy eficiente su cuerpo se le notaba cansancio y falto de respiración, recuerdo que uno de los veranos decidimos la familia hacer unos  días de camping por las playas de Isla Cristina (Huelva), por lo cual salimos un sábado ya avanzada la noche para  que no hiciese tanta calor y no sudara en el camino, cargamos las maletas,  y nuestra tienda de campaña emprendiendo la  marcha hacia el lugar predispuesto de anterioridad,” pero”, a unos 30 kilómetros nuestro 850 enfermó  y comenzó a echar vapor por todas partes y el agua hirviendo desparramada por todas partes. Tuvimos que regresar a nuestro punto de partida (nuestra casa), descargar todo el equipaje y meternos en la cama sobre las tres de la mañana con unas caras de asco e inundados de amargura y gran desolación,  todos  quedamos encamados todo el domingo sin ganas de nada, fue cruel lo que el 850 nos hizo de nuestras ilusiones, pero esta es la vida , este vehículo lo tuve en mi poder por espacio de tres años.

Bien, llegó el lunes y observé como mis dos hijas Marí-Cruz y Manoli que ya tenían  21 y 13 años respectivamente,  como las lágrimas hacían un recorrido por sus apenadas y desconsoladas caras, era como una novela cargada de amargura y desolación que obviamente no debería ser así.

Dije a la familia que iba a dar una vuelta por el concesionario de la SEAT para ver los precios de sus vehículos, y muy recurrente con mucha responsabilidad y los pies en el suelo mi solución fue de  comprarme  un SEAT modelo 127 de dos puertas color verde oliva por un valor de 215.409 pesetas con una financiación de 24 meses. Cuando llegue a la casa y lo comenté con la familia no querían creerlo, por lo que al sábado siguiente emprendimos nuestro angustiado viaje con el nuevo SEAT matrícula CO-7782-E, regresando a nuestra casa muy contentos y alegres al haber cumplido nuestros deseos.

seat 127

Con este vehículo realizamos muchísimos viajes a distintas partes tales como Valladolid, Jaca , Huesca, Lourdes (Francia) donde visitamos a la Virgen a pesar de la nieve caída en aquellas fechas, Zaragoza, Toledo, Madrid, Cuenca, Soria, Segovia, Ávila, Salamanca, Zamora, Palencia, León y otras, y ahí es cuando entra nuestra experiencia en nuestra vida donde  conocimos muchas ciudades y pueblos de nuestra península, viajando sin tiempo, sin límites de presupuestos, es decir gastando pero sin la sensación de que tienes que ir contando cada moneda que sacas del bolsillo y en las cosas que te guste disfrutando de esos viajes, conociendo gente del lugar, viendo paisajes, monumentos y haciendo lo que te da la gana, sea lo que sea.

Este vehículo durante el tiempo que estuvo en mi poder, 17 años,  se comporto admirablemente sin averías de importancia a pesar de los kilómetros realizados con él, portándose como un gran  superhéroe .

No por su mal estado o deterioro pero si por los años que tenía decidí hacerme de otro vehículo nuevo, más moderno en todos sus equipamientos regalando el 127 a mi nieto Noel  que ya tenía edad necesaria para poder conducir, al que le vino de perilla. Y en el mes de Julio de 1993 compré un  Ibiza de cuatro puertas color blanco, de gasolina como los dos anteriores con matricula CO-3592-AG por un importe de 231.560 pesetas con el que he hecho varios viajes a Madrid así como a diferentes partes de los pueblos de Córdoba, las ciudades de Málaga, Granada  etc.

seat ibiza

Se trata de un coche muy popular debido a su bajo precio y ser tan conocido. Es un vehículo que no da muchos problemas y por estos motivos ha encontrado gran aceptación, no es un coche de gran potencia pero para mi edad es suficiente.

En los primeros tiempos de tener mi primer y segundo coche la conducción por las carreteras nacionales era aceptable, la circulación por las mismas se hacía con mucha normalidad y sin atascos, a pesar de que eran de dos sentidos en la mayoría de ellas.

Durante los 35 años que llevo conduciendo, tan sólo he tenido una denuncia por las fuerzas de la Guardia Civil de Tráfico, motivada a llevar luz de posición en vez de luz de carretera estando lloviendo, tampoco he causado hasta el día de hoy ningún siniestro con otros vehículos.

Referente a los guardianes de las carreteras como puede ser la Guardia Civil de Tráfico puedo contestar taxativamente que su objetivo primordial es incrementar la vigilancia en el tráfico por nuestras carreteras, auxiliando en caso de emergencia a quienes lo necesiten, no podemos creer que esos guardas de carreteras sólo están para hacer denuncias, no, están para que tu circules sin miedo y con seguridad que otro no te produzca un accidente, tal vez porque aquél no circule correctamente como está legislado en el Código de la Circulación.

Existen conductores hoy día que necesitan de estos guardianes de la carretera en cada momento del día, para que aquellos a base de sus denuncias aprendan a comportarse en las carreteras, bien por exceso de velocidades señalizadas o  la de conducir ebrios.

Concerniente a los precios de los carburantes en la época de mis primeros coches, puedo decir que el litro de gasolina súper no rebasaba de las 25 pesetas. Yo en los tiempos que corren,  para no asustarme de sus precios pido que me echen 25 euros  y de esta manera no noto la subida, supuesto que la diferencia es que nos roban nuestra identidad porque somos cáscaras vacías en este mundo…