Hoy día ser abuelo es una experiencia que la vida nos regala, es como un sabor especial que se lleva dentro de nuestro corazón, supuesto que un solo nieto te hace renacer el espiritu del niño que llevamos dentro de nuestro cuerpo.

Cuando despiertas de esa melancolía en la que estás embebido , llenas una burbuja que te hace memorizar fechas de la niñez llenas de coloridos y cosas bonitas que jamás podremos olvidar de lo que disfrutamos en esas edades infantiles en la que nada era imposible de cumplir, saboreando con placer en nuestro alma aquellas frágiles caricias de nuestros padres que de hecho nos dieron todo el cariño y amor del que nunca podremos olvidar los abuelos.

Por todo ello el tren del tiempo regresa a nuestra mente ya envejecida y nos hace convertir en esa niñez queriendo más y más a tus nietos, que en mi caso son seis a los que jamás puedo olvidar.

El ser abuelo casi siempre nos lleva a descubrir cosas nuevas , nos lleva a comprender lo que hemos dejado pasar por alto, son unos dones que tenemos a nuestro alrededor que por descuido unas veces o por pereza otras no hemos llegado a apreciar suficientemente.

Los abuelos somos casi siempre hábiles para encontrar caramelos en cualquier lado: sobre las ramas de un árbol, detrás de un cuadro o bien de la manga de la camisa del mismo nieto.

Escribe abuelo Andrés.