Hace corto tiempo, me he dado cuenta de cada día conozco nuevas personas por el Internet que me hacen sentir verdaderamente bien y con más ánimo para escribir en mi blog.

Me he sentado en mi sillón frente al ordenador y me he puesto a pensar seriamente sobre lo que en verdad valen para nosotros los amigos, pues como los tenemos ahí siempre, no necesitamos más nada, solo su presencia, pero no es así, necesitamos uno del otro para explicarnos nuestras experiencias e inquietudes.

“En mi juventud tuve un amigo, un buen amigo Rafael Luque Rodríguez al que le entregué toda mi confianza, porque creí que como yo lo apreciaba, él me quisiera también…No fue así , se ausentó de la ciudad por motivos de trabajo y al corto tiempo después dejó de escribir e interesarse de nuestra amistad. Pude entender en el desarrollo de todo esto lo que se siente cuando un amigo se pierde y no lo ves más. ¿A quién no le gusta que nos llamen para decirnos solo “ hola” y saber cómo estamos? Que al abrir nuestro email, aparezcan inmensidad de mensajes de ellos, solo para decirnos que les caemos bien.” Yo a este amigo puedo decirle desde aquí “Siempre fuiste amigo mío, formarás parte de mi vida con tan buenos recuerdos adiós compañero, que la vida te de muchos logros, y que Dios te bendiga.”

Qué bueno es cuando encontramos a un amigo que nos dice lo que siente en nuestra cara y no habla detrás de nosotros.

Es agradable sentirnos presentes cuando tenemos ganas de llorar, de reír, o de gozar un poco más de nuestras vidas…

Qué bien te sientes cuando nuestros amigos nos dicen: ¡Anoche pensé en ti! o “ Soñé contigo!… En realidad creemos siempre que son pocos los que son nuestros amigos ¡Tenemos muchos amigos! Solo falta volver a contarlos y veremos que perderemos la cuenta de lo muchos que son.

Un buen amigo es aquel que llega, cuando todo el mundo se ha ido.